Editorial

Editorial: PELEA DE TIGRE CON BURRO AMARRADO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mLos concejales del departamento de Santander se reunieron hoy es esta ciudad con el propósito de discutir sobre los alcances de la reforma política que se tramita en el parlamento colombiano, reforma que determina la lista cerrada como forma de ofrecer a los electores las alternativas de los diferentes partidos nacionales, que al decir del presidente del Concejo de Bucaramanga “llevaría a que solo los grandes gamonales de la política puedan participar como candidatos y lograr que sean elegidos”. Verdad de a puño que nadie puede negar.

Lo que me causa cierta incredulidad es la pretensión de los concejales de “definir una posición unánime frente a la propuesta de listas cerradas”, como si esa definición le pudiera producir tan siquiera cosquillas al gran establecimiento político, que a lo largo de la historia institucional colombiana a amarrado las cosas de tal forma, que con cara ganan ellos y con sello perdemos los demás. Esa si es la clásica pelea de tigre con burro amarrado, en donde los concejalitos que se creen los únicos dueños de los votos gracias a los cuales están en esas corporaciones, se olvidan que siempre han existido factores extra electorales, que han ayudo -¡y de qué forma!- para que los caciquitos menores sean la proyección en miniatura de los grandes caciques y gamonales colombianos – los senadores y representantes – estos últimos – además – los jefes naturales de sus respectivas colectividades en las regiones.

Supongamos que los concejales en su “furia histórica” resuelvan no respaldar a los partidos políticos por las que siempre han salido elegidos… ¿Quién entonces les va a dar al aval para tan siquiera poder aspirar a regresar a sus amados cargos en los Concejos Municipales?  Que se quedaran sin esos votos los senadores y representantes y sufrirán cuando quieran volver al congreso nacional… ¡Hombre! no seamos ingenuos. Si no son los actuales otros estarán dispuestos a poner sus nombres y hasta la plata para llegar a donde los actuales concejales están disfrutando de las mieles del poder, porque, no nos digamos mentiras, por algo se pelean -¡y de qué forma!- un escaño en los Concejos Municipales. Y los votos, todos lo sabemos desde que nos salieron las muelas, cómo se consiguen. Con lo que ahora eufemísticamente llaman mérmela y que en plata blanca no es sino billete, en efectivo o en especie…

Nuestros padres de la patria han sido tan inteligentes para montar la estructura del poder en el estado colombiano, que hasta los militares que quieran aspirar a ser Generales de la República tienen que pasar por el cedazo del Senado de la República, sin el voto de cuya célula legislativa respectiva, se acaba la carrera de todo buen oficial de la patria. Y claro, si, es cierto, la lista cerrada es el gran pistolón a una verdadera democracia, ¿pero quién les dijo que ésta que tenemos en Colombia lo es?  Como tampoco es democrático que una campaña para un concejo municipal cueste los miles de millones de pesos que vale, y luego nos vengan a meter el cuento que los honorables concejales hacen semejante inversión por puro amor a las gentes de sus ciudades. Pendejitos si no. Y es que claro que el gamonalato es a nivel macro pero igualmente a nivel micro, y entre unos y otros le hacemos un gran engaño a las aspiraciones del pueblo, en cuyo nombre, como en el del amor y de Dios, se han cometido tantos crimines.

Por lo demás, señores conejales, los que votan la reforma política son nuestros bien amados Senadores y Representantes, que no van a cambiar sus maléficas intenciones solo porque ustedes, que reciben platica de ellos cuando llega la hora de  hacer sus campañas electorales, se pongan bravos un poquito. Y desde luego, ojala esa reforma política retrograda y rosquera no pasara para el bien de todos, pero es que en la conciencia de nuestra clase política no está de prioridad el bien común. ¿O es que ustedes, honorables concejales, piensan en el bien común cuando a nivel municipal nos clavan a los simples ciudadanos comunes y corrientes impuestos y más impuestos a montón? Pues entonces experimenten un poquito lo que se siente cuando los poderosos le clavan a uno sus espuelas. Y chillen todo lo que quieran como cuando nosotros en el municipio nos quejamos por sus desalmados gravámenes. ¿Cierto que cuando están votando esos crueles cánones no se conmueven en lo más mínimo? Eso mismo vna a sentir y a hacer en el Senado de República y la Cámara de Representantes los jefes de los respectivos partidos políticos nacionales con ustedes. Un poquito de su propia medicina no les cae nada mal…