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Editorial: PEOR QUE FIERAS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.  

1aa wilfredoCuando me integre al grupo “Soy animal” que para el próximo 2 de agosto tiene programado el Primer Festival de Mascotas que se haya realizado en la ciudad de Bucaramanga, pensé que participaría en una actividad lúdica en la que sí, se tiene una clara posición de defensa del derecho de los animales en el contexto de la vida social, pero que sería fundamentalmente gratificante en la medida en que la interacción con perros, loros y gatos, sería como un relax en medio de las actividades diarias de la vida.

Pero desde luego no adivine que tendría que empezar a enterarme de las aberraciones miserables de nosotros los supuestos racionales para con unos seres que la mayoría arrogantemente calificamos de “inferiores”, pero que en el fondo tiene más nobleza y sentido de la lealtad que lo que la generalidad de la veces nos expresamos entre humanos. Y lo digo, con soberbia, en referencia al mezquino hecho registrado esta semana en el barrio Provenza de Bucaramanga en donde un monstruo desnaturalizado resolvió, impávido, destruir con ácido el rostro de un pobre perrito callejero.

Si, ya se, se le echa ácido en el rostro a las mujeres para agredirlas criminalmente, y se mata y se viola niñas y niños en esa cadena de absurdos de una raza que, vuelvo y repito, se las tira de muy evolucionada, pero uno tenía la ingenua esperanza que frente a animalitos indefensos tanta maldad tuviera un freno. Pero no… Desgraciadamente la inconsecuencia de la supuesta conciencia humano no tiene límites de ninguna especie, y su despropósito borra fronteras y linderos que uno creía infranqueables.  Ahora bien, frente a situaciones de tal dimensión, la sociedad, sus gentes, el estado, sus instancias legales, tienen que tomar acciones inmediatas.

Y aquí me viene como anillo al dedo el hecho de que al estar nosotros inmersos en medio de una campaña electoral para elegir gobernadores, alcaldes, diputados y concejales municipales, no he escuchado hablar a ninguno de estos aspirantes a regir los destinos de nuestras comunidades, de las responsabilidades que tanto individual como colectivamente se debe tener para con toda clase de animales, como que la fauna y la flora, así como el medio ambiente, es una de las grandes riquezas de la raza humana como género, y sobre las cuales no se puede ser tan irresponsables alegremente.  Pero que, ¿cómo los perros y los gatos y los loros y la flores no votan, no tenemos derecho a tener una visión clara de lo que es una legislación seria y consistente al respecto sobre esos temas?

Porque sí, claro, hay por ahí unas normas en el nuevo Código de Policía que habla de las responsabilidades que debemos tener para con los animales, y hasta ciertas contravenciones legales al respecto. ¿Pero quién se encarga de hacerlas cumplir? Si la ley entre los seres humanos en más que rey de burlas en la práctica, cuanto más cuando se trata de defender los derechos de los animalitos.  Pero no debería ser así. Una sociedad madura, equilibrada, seria, debería poder defender con todas sus armas a cualquier ser sintiente de la creación. Porque aunque parezca de Perogrullo y hasta ridículo repetirlo, desgraciadamente es tal la dimensión de la inconsecuencia humana que, muchas veces, nos olvidamos que los animales también sienten.

¿Porque será que muchas veces vuelvo y tengo la sensación de que los humanos nos comportamos peor que los animales y aún, que las fieras? Porque los seres que consideramos fieras solo matan en defensa personal o como medio de supervivencia. Pero los humanos muchas veces matan por el más miserable y primario placer. Increíble pero es cierto. Y lo digo con el perdón del orgullo de la exuberante y descomunal inteligencias de quien se dice es la máxima creación del universo: el hombre.