Editorial

Editorial: ¿POR QUÉ AMANECIÓ CERRADA LA PLAZA DE MERCADO GUARÍN?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

descargaEn un hecho realmente sin precedentes en la historia reciente de la ciudad de Bucaramanga, hoy la plaza de mercado Guarín amaneció cerrada  por orden de un funcionario de la administración de la ciudad, que sin el lleno de los requisitos procedimentales adecuados determino, de mutuo propio, y en acuerdo con algunos señores administradores de la plaza amigos suyos, impulsar la arbitraria y desconcertante determinación.

El pleito se genera porque a la plaza se le quiere imponer un proceso de privatización que no está adecuadamente consensuado con todos y cada uno de los usuarios del tradicional mercado de la ciudad, y un sector de los afectados acusa de procedimientos poco sanos al funcionario que, prevalido de su condición, quiere imponer, a cualquier precio su criterio. Es posible que en el fondo las intenciones de “modernización” de ese espacio sean sanas, pero como lo bueno es enemigo de lo mejor, sería adecuado que la administración municipal de Bucaramanga explicara adecuada y sinceramente cuales son los reales intereses que hay detrás de un contrato, que a un sector de los afectados, causa suspicacias.

Según reza los dictados de la legislación nacional, los gobiernos municipales están instituidos para administrar  y orientar adecuadamente los dineros y las necesidades de sus asociados, y no precisamente para imponerle a estos sus caprichos personales, que aunque muy bien intencionados, pueden entrar en contradicción con el interés común de la ciudadanía e inclusive con la reglamentación establecida para adelantar este tipo de propósitos.

Desafortunadamente las privatizaciones fueron una fiebre neoliberal que se impusieron desde el nefasto gobierno de Cesar Gaviria Trujillo, que trayendo costumbres de moda en otros lares del mundo, resolvieron entregar buena parte de las empresas oficiales a los particulares, para que estos, con la voracidad de los negociantes sin escrúpulos, los explotaran leoninamente en su favor lo que hasta entonces era de interés común. Y, desafortunadamente, muchas de esas privatizaciones terminaron en negocios no muy claros, que hoy son revisados con preocupación en algunos juzgados del país.

No decimos que eso vaya a suceder en esta oportunidad con lo que se quiere hacer en la plaza de mercado Guarín, pero las alcaldadas, los golpes de fuerza arbitrarios, no dejan precisamente un buen sabor en la opinión pública desprevenida. Y desde estas líneas en donde hemos creído y seguimos creyendo en las buenas intenciones del gobierno que hoy rige los destinos de Bucaramanga, pedimos amable pero claramente, explicaciones  sobre lo que está pasando en este proceso que no tiene contentos a muchos en la ciudad.