Editorial

Editorial: PROCESO ELECTORAL CON TRAMPAS PERMITIDAS…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.   

descarga (3)El dicho aquel que reza que la mujer del rey no solo debe serlo sino aparentarlo, muestra de cuerpo entero la ética de una sociedad que le fascina vivir de la fachada, así esta, en ningún punto corresponda la realidad de los hechos. Es lo que paso el domingo pasado en las elecciones para Senado y Cámara de Representantes en donde frente a la reglamentación que prohibía toda presencia de los antiguos “capitanes de debate” cerca de las mesas de votación, las organizaciones políticas optaron por proveer a sus conmilitones camisetas sin ninguna frase alusiva a sus candidatos o partidos,  pero si con un color determinado –el que caracteriza a sus respectivas organizaciones políticas – para obviar cretinamente el espíritu de una determinación escrita de tal forma que  permitiera ser violar fácilmente.

Habría que ser bien estúpido para no ver que los señores de las diferentes organizaciones política, sin logos pero con colores, estaban haciendo exactamente lo mismo que han hecho siempre los clásicos capitanes de debate frete a las urnas de votación, promoviendo, presionando y convenciendo al elector para que sufragaran por los candidatos de su preferencia.  Si la intención era no cumplir con las más mínimas garantías para permitir unas elecciones limpias y sin obstáculos, ¿para qué carajo se inventan disposiciones estúpidas que, desde sus redactores, nadie está dispuesto a cumplir?  Pero claro, la idea era aparentar que se ha ido progresando en garantías y protección al elector, hablando de una trasparencia democrática que, solo los majaderos se pueden tragar.

Pero además de eso en esta “Atenas latinoamericana”, desconcierta el número de votos anulados que es descomunalmente alto, y que ciertamente por lo abultado de su porcentaje,  por supuesto que puede alterar, arbitraria y uno no sabe si tramposamente, las intenciones finales del elector primario.  ¿Con que criterios, unos jurados elegidos al azar y obligados a ir a la fuerza a cumplir una tarea que a lo mejor no les gusta, pueden ser lo suficientemente transparentes para no meter, de mala gana, la mano suciamente a la hora del conteo de votos para alterar lo que los filósofos del sistema denominan “transparente y pura expresión de las urnas”.

Las mil formas que todos los partidos e instituciones del estado han usado para impedir la implementación definitiva del sistema electrónico para las elecciones en Colombia, expresa de qué forma a ciertos sectores políticos y sociales les interesa ésta paleolítica manera como seguimos haciendo nuestras elecciones, donde la mano humana puede hacer de la trampa una manera de garantizar los intereses de los manzanillos de siempre. Sobre todo cuando al frente de la Registraduría hay un señor que parece haberse convertido en el dueño de ese puesto, a pesar que en muchas ocasiones y por varias razones,  ha sido seriamente cuestionado.

Pero en fin, padres tiene la santa madre iglesia, como decían los creyentes con fe de carboneros para justificar las barrabasadas de esa institución, y en el mundo profano de la democracia pareciera que también hay iluminados divinamente predispuestos para dictaminar que lo hecho está bien, así todos nos demos cuenta de que ciertamente no es cierto. Pero esa es nuestra macondiana democracia señores.