Editorial

Editorial: ¡QUÉ BIEN LO DE GINA PARODY!

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WILFREDO2014-baja bbPor Wilfredo Sierra Moreno.

Mis mejores amigos se deberán encontrar sorprendidos por el título de esta nota, porque ellos saben perfectamente que creo que la señora Parody es una más de los tantos politiqueros de oficio que llenan la zoología de la vida  nacional, pero también saben que con Parody los fascistas, excluyentes y monstruosos mafiosos de la jerarquía  Católica del País querían ejercer uno más de sus criminales actos de discriminación, intentando vetarla para ejercer el cargo de Ministra de Educación Nacional.

El supuesto argumento de estos curas dictadores era que Gina en su paso por el Sena había propiciado la salida de una serie de capellanes de esa institución en el país, lo que de haber sido cierto hubiera merecido un reconocimiento de toda la opinión pública colombiana, porque lo que no puede ser es que en una organización institucional supuestamente laica,  dedicada a la formación de nuestros jóvenes, este llena de sacerdotes pederastas y manipuladores que con sus doctrinas mentirosas siempre buscan pervertir el pensamiento de nuestras nuevas generaciones.

Pero la verdadera causa de intento fascista de veto no es ese sino la condición sexual de Gina, lesbiana declarada, que en medio de una nación que de labios para afuera se presenta como respetuosa del libre desarrollo de la personalidad, no tendría, no tiene y no deberá porque ser un motivo de discriminación de nadie y menos tratándose de una institucionalidad que, por lo menos teóricamente, en el pape,  se declara respetuosa de las tendencias sexuales de sus afiliados.

Pero como siempre, estos consumados hipócritas no fueron capaces de plantear de frente la causa de sus tirrias con la dirigente política, y recurriendo al expediente de verdades a medias con las que desde la edad media han marginado, condenado y quemado a quienes caen en sus terribles garras, pretendieron demostrar  frente ante un Presidente de extracción liberal que en la campaña presidencial se mostró  oportunistamente   muy católico, que mantenían todavía su terrible poder de veto.

Desafortunadamente en este país la desaparición de las barreras ideológicas ha hecho que los teóricamente liberales sean más godos que el mismo Laureano Gómez, y la actitud pusilánime, oportunista y camaleónica de los supuestos jefes del liberalismo, ha hecho que las pretéritas posturas librepensadoras y realmente de izquierda social, hayan terminado en unas prácticas políticas definitivamente reaccionarias.

Da grima ver como la mayorías de estos caciques liberales -tan hipócritas como los curas católicos – han terminado en la práctica efectiva en un monarquismo partidistas,  que hace que el supuesto partido del pueblo y para el pueblo, se convierta en una parcela familiar en donde los hijos, los nietos y  biznietos  de éstos terminen heredando la dirección partidista y las gabelas que esa condición les da. El pueblo no es más que un recurso retorico cínicamente utilizado para justificar la buena vida que se dan estos “dirigentes del pueblo”  con los cargos y la plata oficial. Pero en fin, para bien o para mal, esta es Colombia.

Ojala la señora Parody utilice los instantes de trago amargo que vivió frente a las inquinas malintencionadas de la jerarquía católica,  para propiciar en la educación nacional un verdadero espíritu de tolerancia y pensamiento liberal,  que sin perder los nortes de una ética sustentada, no caiga en  las garras de una moral falsa que solo sirve de escudo a los interminables lobos vestidos de ovejas que llenan la geografía de ésta sufrida patria.