Editorial

Editorial: SAN JOSÉ Y MARÍA, UN INVENTO TARDÍO DE LA IGLESIA CATÓLICA.

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileCuando hoy a la tradición comercial y popular le da por celebrar el día del hombre en evocación de la figura simbólica de San José, supuesto padre putativo de Jesús y teórico esposo de la denominada Virgen María, quienes dedicamos 5 años de nuestra vida estudiando teología, debemos darle un poco de instrucción a quienes más con fe de carbonero, no tienen la suficiente instrucción para saber de donde salieron las supuestas verdades inalterables de sus creencias.

En una materia que se llama Patrología, (en referencia a los supuestos Padres de la Iglesia), se estudia muy concienzuda y claramente la historia de los Concilios que fueron dándole forma a la fábula de la familia sagrada y a la supuesta condición de Jesús como hijo de Dios.  Así por ejemplo a cualquiera que quiera hacer una simple consulta por Internet que no demora más de dos minutos, le quedará meridianamente claro que fue en el Concilio de Nicea, realizado entre el 20 de mayo y el 25 de julio del año 325 de nuestra era, convocado por el emperador romano Constantino I, y presidido por el Obispo Osio de Córdoba, donde se formuló de la primera parte de lo denominado por la iglesia como “Símbolo de la Fe”,  conocido como el Credo Niceno, que “inventa” la supuesta divinidad de Jesús como hijo de Dios.

Es decir, pasaron 325 años, 3 siglos, después de que teóricamente se dieran los hechos del nacimiento y muerte del redentor de los cristianos, para que los padres de la iglesia insertaran en sus dogmas el “desarrollo teológico” de la supuesta divinidad de Jesús. Ahora bien, la otra parte del rompecabezas, la de María como madre de Jesús, del que era teóricamente consorte el Referido José – en nombre del cual hoy celébranos el día del hombres – fue una invención del Concilio de Éfeso, realizado del 22 de junio al 17 de julio del año 431 de nuestra era, convocado por el emperador romano de oriente Teodosio II, y presidido por el Patriarca de Alejandría Cirilo. Es decir, pasaron la bobadita de 431 años, 4 siglos y medio, para que tuvieran el sorprendente descubrimiento de que María era  Madre de Dios.

Montado el  libreto principal del hijo y la madre de Dios (realmente uno no puede imaginar a un Dios que tuvo madre, porque teniendo principio por supuesto tendrá fin) diseñar el resto del contorno no era sino un problema de “retoque”. Entonces aprecio el mentado San José, el padre putativo que “no engendro”, porque entonces María no sería Virgen, y que por supuesto es el primer prototipo de los hombres que han ejercido la paternidad con hijos que nunca engendraron. (Y que ellos, a diferencia de José, son los últimos en saberlo, si es que alguna vez lo saben).

Por supuesto si algo ha garantizado sostener como verdad histórica una espectacular invención teológica es la ignorancia en que los actuales  padres de la Iglesia  Católicas y los modernos y más iletrados fanáticos protestantes  mantienen  a sus seguidores,  alejándolos  del estudio serio del material teológico que está disponible a quien lo quiera conocer, pero que el creyente ni siquiera imagina y que, gracias a su ignorancia, hacen tan lucrativa la profesión de “pastor de almas”. Así que, mis buenos amigos, si el prohombre religioso en nombre del cual estamos celebrando nuestro día no existió, no importa. Si a los curas se le permitió semejante mentira histórica a los largo de tantos siglos, nosotros podemos perfectamente hacernos los locos para que nos festejen un poco nuestras amigas. Aunque pudiera ser que los regalos, las caricias y los detalles no sean tan sinceros. Pero que importa, entre tal montón de mentiras y mentirosos, un poco de zalamería hipócrita no cae mal.