Editorial

Editorial: ¿SE PUDRIÓ EL AGUA DE BUCARAMANGA?

Por Wilfredo Sierra Moreno.

bg_profileHoy en la edición de la mañana de Caracol Radio Santander, Juan Carlos Ordoñez recibió varios llamadas de diferentes barrios de la ciudad de Bucaramanga dando cuenta de cómo al abrir las llaves de conducción del líquido en los hogares, lo que sale es un agua definitivamente contaminada, con malos olores y un sabor desagradable. Aunque versiones tan variadas deben ser reconfirmadas por una constatación física de los reportes recibidos, la verdad es que este malestar de varios sectores de la ciudadanía con el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga es preocupante, sobre todo teniendo en cuenta que hasta hace algunos meses nosotros contábamos con una calidad de líquido considerado con el mejor del país, y el cual estábamos acostumbrados a consumir sin hervir, porque además de muy técnicamente tratada, era de un sabor muy rico.

No ha sido ciertamente afortunada la gestión del actual gerente general de amb, sobre todo desde cuando le dio por incluir en las facturas de cobro valores inconsultos como el de una supuesto pago de un seguro de vida que alucinadamente se inventaron allí, y que mereció el rechazo tajante y generalizado de todos los sectores de la ciudanía y del mismo alcalde de la ciudad. Y es que inventarse nuevos gravámenes, con cualquier pretexto, no es bien recibido por nadie, sobre todo cuando estas aventuras impositivas no tienen sustento en ningún criterio legal realmente considerado en nuestras normas jurídicas.

Desafortunadamente con el argumento de ser una empresa de economía mixta, en el amb se han ido tomando decisiones que no siempre consultan el interés general, y lamentablemente  los tecnócratas son muy dados a asumir posturas monárquicas, con el supuesto de un “conocimiento desbordado” de lo que más conviene a la ciudad. No solo a la señora María Luisa Piraquive del movimiento Mira le da por sentirse la intérprete de la voluntad divina para el bienestar de los transitorios habitantes de éste planeta, sino que igualmente a algunos políticos y técnicos de la plutocracia oficial les parece bueno sentir que contra sus creencias y convicciones no hay argumentos que valgan.

Y a los periodistas nos toca la incómoda tarea de recoger las quejas de la ciudadanía que es la que paga el servicio e igualmente la burocracia y las prerrogativas de cierta burguesía que le gusta vivir como reyes. Y  no quisiéramos, de verdad,  que ciertos funcionarios de segundo orden pusieran en calzas prietas a nuestros amigos gobernantes. Luego sería bueno que por los lados de la sede central de la amb le pararan bolas a los reclamos sobre la calidad del agua y que corrigieran las fallas, no solo por el bien de las gentes, sino de una empresa que hasta ahora había mostrado unos altos índices de calidad y eficiencia. Claro, excusándonos por importunar a tan altas dignidad que son de mejor clase social… gracias a la  plática que nosotros pagamos por lo que debería ser un excelente servicio…