Editorial

Editorial SEQUÍA Y CONTAMINACIÓN AMBIENTAL…

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WILFREDO2014-baja bbPor Wilfredo Sierra Moreno.

Los seres adultos a veces nos comportamos peor de lo que lo hacen los pelaos  que, hoy por hoy, están resultado seres muy inteligentes. Así por ejemplo, por estos días nos estamos rasgando las vestiduras por la terrible sequía que está afectando al país, pero mientras por un lado es el lloro y el crujir de dientes, por el otro seguimos propiciando una contaminación irremediables del medio ambiente, que es la causante de esa locura  del clima que hoy azota al mundo.

Con una irresponsabilidad -y no creo que ingenuidad-  oceánica que sorprende, semana a semana, mes a mes, gobiernos nacionales, departamentales y municipales se alegran del incremento de las ventas de vehículos y lo que eso significa, dicen ellos, en el desarrollo y crecimiento de la economía del país y del mundo. Pero no hablan de lo que ese montón de carros implican en factor de contaminación del medio ambiente y, por lógica, en lo que sucede como  efecto de ello, como las sequías de las que hoy con más hipocresía que cualquier otra cosa, nos quejamos.

Para dañarles un poquito la fiesta a quienes hablan con satisfacción histriónica de lo placentero que, teóricamente,  es llenar de más y más carros nuestras ciudades, algunos pequeños clic de los efectos de lo que los vehículos  producen en nuestro entorno:

Monóxido de carbono: Es uno de los productos de la combustión incompleta. Es peligroso para las personas y los animales, puesto que se fija en la hemoglobina de la sangre, impidiendo el transporte de oxígeno en el organismo. Además, es inodoro, y a la hora de sentir un ligero dolor de cabeza ya es demasiado tarde. Se diluye muy fácilmente en el aire ambiental, pero en un medio cerrado, su concentración lo hace muy tóxico, incluso mortal. Cada año, aparecen varios casos de intoxicación mortal, a causa de aparatos de combustión puestos en funcionamiento en una habitación mal ventilada.

Dióxido de carbono: La concentración de CO2 en la atmósfera está aumentando de forma constante debido al uso de carburantes fósiles como fuente de energía y es teóricamente posible demostrar que este hecho es el causante de producir un incremento de la temperatura de la Tierra – efecto invernadero-. La amplitud con que este efecto puede cambiar el clima mundial depende de los datos empleados en un modelo teórico, de manera que hay modelos que predicen cambios rápidos y desastrosos del clima y otros que señalan efectos climáticos limitados. La reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera permitiría que el ciclo total del carbono alcanzara el equilibrio a través de los grandes sumideros de carbono como son el océano profundo y los sedimentos.

Así que, ¿por qué llorar pusilánimemente por el incremento de la temperatura de la tierra y, como consecuencia de ello, que haya  muerte de animales, carencia de agua para pequeñas y grandes ciudades, etc., etc.? ¿No es esa una forma inmadura, intrascendente y estúpida de enfrentar unas consecuencias de lo que nosotros mismos somos causantes? Y no nos hagamos ilusiones en cuanto a que esto va a ni siquiera medio mejorar hacia el futuro, porque los factores que producen el efecto invernadero están vivitos y aumentando todos los días sin ningún tipo de pudor de parte de esta raza humana tan supuestamente inteligente.

Solo falta recomendarle a los gobernantes que se genere una gran medalla de oro para que condecoren a los gerentes de las casas automotrices de esta y todas las ciudades del mundo, que luchan día a día, por acrecentar la venta de carros a los terrícolas. El titulo de la condecoración podría ser: Por contribuir de forma tan eficiente en la destrucción del planeta.