Editorial

Editorial: ¿SOMOS REALMENTE SERES RACIONALES?

Publicidad

Por Wilfredo Sierra Moreno.   

wilfredo sierra mCada vez que escucho como hoy al amanecer la noticia de que un bebe recién nacido es encontrado en un botadero de basura, no solamente entro en una ira grande, sino que igualmente me reitero en la pregunta de si realmente, como presumimos, somos  los grandes seres racionales de la creación y el mejor ejemplo de inteligencia del planeta. En un mundo donde la información sobre todas las materias brota impetuosa por todos los medios de comunicación, uno no entiende que mujeres y hombres, jóvenes o viejos, no sepan manejar su sexualidad para planificar y evitar embarazos indeseados.

Pero igualmente estos hechos demuestran que los supuestos trabajos institucionales para formar a los jóvenes y prevenir el embarazo infantil y juvenil se queda solamente en el papel y en reuniones donde doctorcitas arrogante posan de eruditas de lo que realmente no saben, en acciones que no tocan ni de lejos la mala información y educación que en materias sexuales y de relación de pareja tenemos entre nosotros. No puede ser, no tiene explicación, que una mujer supuestamente llena de las mejores virtudes que la naturaleza teóricamente le da a estos seres, sean capaces de cargar en su vientre 9 meses a una criatura para, inmediatamente después de parirlo, ir a tirarlo, peor que un perro, en un miserable basurero.

Cuando uno ve ahora gracias a todos esos canales que las nuevas redes de servicios televisivos nos da, la ternura y dedicación que tienen las mismísimas fieras para con sus crías, atendiéndolas, dándoles de comer, defendiéndolas, uno no puede entender que la supuesta “gran creación” de la naturaleza, el hombre, sea tan miserable, ruin, desalmado y desgraciado para ir tirar a sus hijos a un botadero de desechos donde lo único que le puede esperar es la muerte.  Y cosas como estas, más el indudable maltrato que sufren un amplio número de niños y niñas en los supuestos “cristianos hogares” de nuestro entorno, es lo que me hace dudar, muy seriamente, sobre el realmente posible futuro brillante de la raza humana.

No es suficiente todo el desarrollo tecnológico y científico de que se precia algún sector de nuestra sociedad para descansar tranquilos en el futuro de nuestra sociedad, sobre todo cuando buena parte de ese desarrollo se pone al servicio de causas innobles, como hacer más letales las armas de guerra o más efectivas las torturas con intereses políticos. Y es que ciertamente, como decía mi quisquillosa abuela, no todo lo que brilla es oro. Y el oro de nuestro rimbombante adelanto científico no sirve para detener a una miserable madre que, mas insensible que las fieras, tira al fruto de su instintiva pasión animal a la basura. Eso no tiene nombre. Pero no solo habla mal del ser que hace ese acto despreciable, sino también de la sociedad que la produce, sus organizaciones estatales y educativas, que por encima de toda la bulla publicitarias que hacen cuando cada año hacen una pinche reunión para formar supuestamente sexualmente y prevenir el embarazo infantil, no pueden mostrar resultados ciertos de su trabajo. ¿Un ser que tira a la basura su hijo recién nacido no es capaz igualmente de matar a otro ser humano? Pues claro que sí. Y pensar que con tan deleznable materia humano queremos hacer la paz de este país… ¡No nos crean tan ingenuos!