Editorial

Editorial: TAMBORES DE GUERRA…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

descargaNo es ciertamente fácil la situación política y militar en Ucrania con el pulso entre Rusia y las naciones occidentales, entre otras cosas porque son culturas que tienen dos maneras de pensar y obedecen a imperativos históricos distintos. Mientras para nosotros los occidentales, la democracia –así sea formal y llena de mañas – es la forma natural y lógica de resolver los problemas internos entre naciones, para Rusia el pensamiento obedece a  otros patrones.

Con una tradición monárquica ancestral, los marxistas no hicieron sino retocar el empaque de la realidad política por fuera, continuando con prácticas imperiales tanto o más autoritarias que la de los Zares, fustigando al pueblo con la misma clase de autoritarismo despótico que antaño, pero ahora justificado con la excusa de ser la dictadura del proletariado. Y luego de una transición realmente convulsionada a una supuesta democracia, el pueblo ruso cae en las manos de Vladimir Putin, una mala reencarnación de los zares despóticos de antaño, pero con una vestidura exterior de hombre del siglo XXI. Y los déspotas, todos sabemos, no responden a razones lógicas y no echan para atrás cuando sus caprichos viscerales están en juego.

Pero hay algo más de fondo que tal vez los occidentales no tengamos en cuenta y que de alguna forma podría –léase bien, podría- justificar las acciones peligrosas que el régimen ha escogido: el pueblo ruso en sí, tuvo su génesis y desarrollo en Ucrania, y eso tiene su peso en la sicología del nuevo zar Putin y su clase dirigente para reaccionar visceralmente frente a lo que ellos consideran territorial e históricamente suyo.

Desafortunadamente algunos factores juegan en favor de la posición Rusa, y entre ellas que las determinaciones de los organismo internacionales para “castigar” la invasión militar pasan por una larga secuencia de discuciones burocráticas y dudas encubiertas de los paises miembros del eje amigo de los Estados Unidos, que son tiempo perdido frente a quienes ya tienen sus soldados metidos en el terreno en disputa. De por si Obama y sus amigos hablan de sanciones económicas y “aislamiento”, simples embestida de forma, frente a un contendor que solo depende de un solo hombre para poner a disparar sus armas contra Ucrania y su pueblo.  Mientras las democracias occidentales lo piensan y se ponen de acuerdo en acciones más serias, los Rusos ya habrán tomado posesión  de sus objetivos políticos y militares, y entonces, si la guerra es inevitable  estarán – como siempre – de por medio los civiles indefensos de un pueblo poniendo  una interminable lista de muertos.

Habrá que esperar como se desarrollan los hechos en las horas siguientes, pero todo hace prever que los tambores de guerra están sonando. Una vez más  la arrogancia y prepotencia de unas minorías nacionales pondrán en peligro la paz mundial. Pero así ha sido siempre en la historia de los hombres y parece que el libreto de la irracionalidad de los supuestos racionales, por ahora no va a cambiar…