Editorial

Editorial: UN MADURO INMADURO.

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

descargaLa compulsión peleadora del tropical Presidente de nuestro vecino país de Venezuela está llegando definitivamente a niveles insospechados, y ahora al buscar un nuevo pleito con Panamá y su Primer Magistrado, y agredir verbalmente a la Organización de Estados Americanos, OEA, demuestra  que está definitivamente perdiendo el control racional que debería caracterizar a un inteligente busca pleitos  de confrontaciones, y está llegando a niveles ridículos.

Pelear con todo el mundo al mismo tiempo y pretender que por esa vía se puede sacar adelante empresa ideológica alguna, es una muestra de la más crasa ignorancia en materia de batallas conceptuales y de Estado que se pueda tener, y si no fuera porque de por medio está el sufrimiento de todo un pueblo que aguanta hambre, desabastecimiento y muertes, uno podría terminar teniendo lastima por el inmaduro Maduro, supuesto líder de la revolución venezolana.

El problema de las ideologías fanáticas es que obnubilan  el racionamiento sano de una persona normal y le entrega a prejuicios y alucinaciones mentales que presumen cambiar la evidencia de los hechos reales y tangibles por un contexto hipotético que el engañado da por hecho. En eso los dogmáticos políticos no se diferencian mucho de los fanáticos religiosos, y una muestra palpable y actual de ello es el discurso hipócrita de la directora y los seguidores del MIRA, que califican las denuncias de las cosas ilegales que allí pasan, como conjuras malintencionadas, inspiradas por el diablo.

Pasar de lo coherente y lógico a la embestida dogmática y arbitraria no es más que uno de los últimos pasos que casi todos los dictadores y alienados dan antes de su definitiva caída, y la reciente historia de los movimientos de indignados en todos los lugares del planeta, dan cuenta de que frente a la verraquera de un pueblo exasperado no hay dictadorzuelo que valga. Y menos cuando imprudentemente uno comienza a pelear y hacerse enemigo de todas las naciones e instancias internacionales, que de alguna forma, podrían darle una mano para mantenerse en el poder.

Todos los analistas serios que uno lee o con los que se conversa, están de acuerdo en que más temprano que tarde Maduro va a caer en Venezuela. El único que parece no darse cuenta de ello es él mismo, que con sus acciones desesperadas y esquizofrénicas, está contribuyendo a que su derrumbamiento sea más rápido.