Editorial

Editorial: UN SECUESTRO DESCONCERTANTE…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

DON CLIMACO 1 (1) bbTengo un profundo respeto por todos los miembros de las fuerzas militares de este país, como quiera que considero que ningún sector de la nación como el de nuestro ejército y policía ha puesto una gran cuota de sacrificio para garantizar la tranquilidad del resto de los colombianos, aun a precio de entregar la vida de miles de hombres y mujeres que no han dudado un solo momento a sacrificar la existencia personal por el bienestar colectivo.

Ante la arremetida violenta de las diferentes expresiones de la subversión y las organizaciones sencillamente delincuenciales, no solo la fuerza física y de las armas sino igualmente el de una inteligencia militar muy bien estructurada, ha permitido grandes y espectaculares golpes contra todos los que han escogido, desafortunadamente, ir contra la ética y la decencia en esta vida. Ha sido una inteligencia estructurada con una serie de protocolos muy rigurosos, que ha permitido que el número de víctimas de nuestras fuerzas armadas no hayan tenido, afortunadamente, más víctimas de las que ya de por sí han sido grandes.

Por eso sorprende, por decir lo menos, la forma y circunstancia en que se dio la retención por parte de la subversión del General Rubén Darío Alzate, no solo uno de los hombres más valiente y preparado en la lucha contra guerrillera y quien a no dudar estaba llamado a asumir, más temprano que tarde, la comandancia general de las fuerzas militares nacionales. Llegar a una zona roja, llena de guerrilleros, de civil y sin el más mínimo esquema de seguridad personal, es desde todo punto de vista ilógico, y creo que es una de las cosas que más han sorprendido a todo el mundo de este nuevo hechor repudiable de secuestro, maldito secuestro que todos los colombianos aspiramos a que desaparezca de la faz de nuestra patria.

El General Alzate se ha caracterizado por ser uno de los soldados más civilistas de la institución y siempre defendió la tesis de que el compromiso con las gentes de las zonas graves en orden público no solo debería ser el de la represión y los controles extremos, sino igualmente el del trabajo con obras y bienestar para las gentes humildes de estos sectores. ¿Fue engañado el alto militar por gentes con los que estaba trabajando para implementar obras en la zona donde fue plagiado? Esos y muchos otros interrogantes están en el ambiente y, ciertamente, son muchos los sectores que van a querer averiguar al mismo General, cuando llegue a la libertad, sobre qué fue lo que realmente paso.

Por lo demás el secuestro pone una vez más sobre la mesa lo complicado que es tratar de hablar de paz con unos señores como los de las FARC, que han hecho de la guerra su razón de ser, y aunque todos pueden recurrir a la muletilla de que eso es la consecuencia de negociar bajo la confrontación, estos caminos hacia la supuesta reconciliación de los colombianos son muy torticeros, y a muchos no nos dejan un buen sabor. Pero esperemos con calma y silencio a ver qué pasa con esta gran bandera del actual gobierno, no sea que desatemos las iras de un estado que es muy generoso con los subversivos pero demasiado suspicaz y agresivo con los ciudadanos de bien de esta curiosa nación. Ojala al final de este proceso puedan demostrar que tenían la razón.