Editorial

Editorial: UNA CAMPAÑA PRESIDENCIA BIEN ABURRIDA.

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra1A pocas semanas de las primarias de las elecciones presidencial de éste país, la verdad es que campaña, campaña, en cuanto a confrontación de tesis e ideas para  mejorar la situación colombiana no ha habido, y el grueso de la controversia se ha limitado a un contrapunteo de acusaciones entre Juan Manuel Santos, sus seguidores y el expresidente Álvaro Uribe, que últimamente, quien sabe si ya por la edad, ha caído en fragrante contradicciones de fechas y personajes, con tal de zaherir a sus opositores políticos.

La bipolaridad entre hacer la guerra o hacer la paz, se está convirtiendo en un sofisma de distracción bien tonto, porque de un lado, Uribe en 8 años con su argumento de guerra no pudo terminar con la guerrilla, y ahora, como buen vendedor de ilusiones nos quiere convencer que con su candidato a la primera magistratura, va a poder hacer lo que él mismo no pudo realizar con el poder en la mano. De otro lado, la terrible desinformación de lo que el gobierno de Santos realiza en Cuba con la guerrilla, hace que un respaldo a Juan Manuel sea un cheque en blanco para una decisión, que siendo de interés nacional y que implicaría una seria discusión de todos los sectores de opinión nacional, quiere la actual administración nacional que se convierta en una decisión unilateral de quien si bien fue elegido presidente de los colombianos, no recibió un mandato para fungir de dictador.

De la candidata de izquierda o el Polo y de la señora de godita no hablamos porque las posibilidades reales de ser alternativa de poder son pocas o ninguna, aunque juegan a ser comodines útiles para una hipotética  segunda vuelta presidencial. Y en cuanto al señor Peñalosa, a quien en primera instancia creímos una seria alternativa para medio componer este desbarajuste llamado Colombia, parece que está siguiendo el concejo de una conspicua columnista capitalina, que le recomendó que la mejor forma de subir en las encuestas era  no decir, no hablar ni plantear nada serio durante la campaña. ¿Se puede, me pregunta yo, girar otro cheque en blanco con un candidato que no expresa nada importante de lo que haría en su gobierno, fuera de generalidades banales que dicen, de etiqueta, todos los sudo salvadores políticos?

No es pues esta una campaña presidencial que precisamente se haya caracterizado por la profundidad de los planteamientos y los argumentos sesudos para resolver los múltiples problemas que desgraciadamente tiene la nación – y por cargaderas-  y no creo que la gente este impaciente por ir a las urnas. Claro, las maquinarias políticas de los diferentes partidos y gobiernos departamentales y municipales se alinean con la expectativa de pelechar de la mermelada del próximo gobierno, pero ahí no hay ideología ni interés por el bienestar general. Habrá que esperar que pasa en los días que restan para la primera vuelta, porque la verdad, esto está muy, pero muy aburrido.