Editorial

Editorial: UNA IMPORTANTE REUNIÓN CASI CLANDESTINA…

Por Wilfredo Sierra Moreno.                                      

WILFREDO SIERRA MORENOCon la participación de 45 organizaciones de base se llevó a cabo el fin de semana pasado –casi en la clandestinidad por falta de cubrimiento de los medios de comunicación local- un encuentro regional nororiental en apoyo y busca de la implementación del proceso de paz, en donde se puede afirmar claramente que no había elementos pro FARC ni áulicos del gobierno de Santos.  Aunque nos parezca imposible creerlo por la desafortunada polarización política del país, hay gentes buenas, sanas, que sin segundas intenciones creen en la vía hacia la reconciliación nacional y en una paz lograda de buena manera por el bien de todos.

Todos ustedes saben cómo he sido yo de crítico de los acuerdos de La Habana, en primer lugar porque las FARC, a lo largo de su historia, nos han mentido mucho a los colombianos y siempre tienen una cartica escondida debajo de la manga para sorprendernos a última hora. Y porque he estado honestamente convencido que el afán del gobierno en esta materia fue más una estrategia electoral de Santos para garantizarse su reelección. Lo que no quiere decir que soy enemigo a ultranza de la paz y que no crea que esta se pueda dar.

Pero me halaga de manera bastante grata encontrar a un puñado de gentes, la mayoría de ellos jóvenes, que trabajan denodada y estoicamente por la cristalización de un reconciliación nacional, con un altruismo y una sinceridad que no puedo poner en duda, y que a pesar de todo lo escéptico e incrédulo que uno pueda ser, le abre a uno en la mente la idea de un futuro en que las balas y los muertos de lado y lado no sean siempre la constantes de nuestras tierra patria. Con todo lo cafres que hemos sido los colombianos a la hora de ejercer la violencia por el más difuso pretexto, no quiere decir que la historia de los pueblos no pueda tener un momento de reflexión seria sobre su destino.

Dos cosas me preocupan ciertamente cuando abordo estos temas. El uno la agresividad de muchos sectores cuando de ventilar estas materias se trata. No más publicada la información de la actividad del fin de semana por éste medio, no dejo de salir más de un energúmeno por Facebook a tratar de insinuar simpatías e identificaciones con la guerrilla. La clase de energúmenos que tenemos en este suelo no tiene límites y uno se pregunta si con tanto desquiciado emocional uno puede hablar seriamente de un replanteamiento de la violencia nuestra…

Lo otro es lo sesgado y manipulado que está la información periodística entre nosotros. Del evento del fin de semana no dio cuenta ni uno solo de los medios auto presumidos serios e importantes del departamento, pero tampoco los gacetilleros de mala monta que llegan a los eventos a la hora de las comidas.  ¿El esfuerzo de estos muchachos estoicos que buscan hacer patria de alguna forma, no merecen la atención de quienes con más vanidad que realidad nos las damos de intérpretes y versados en los problemas de nuestro entorno?  Ciertamente es triste que solo la pautica, el almuerzo o el sobre entregado discretamente sea el factor que mueva a ciertos presumidos representantes del supuesto cuarto poder de este país a darle importancia a una noticia.  Entre otras muchas cosas porque cuando no hay una información realmente eficiente de lo que pasa en el entorno, no se pueden tener elementos ciertos para la toma de decisiones…

Pero en fin… Ahí vamos a trancas y mochas viviendo esta realidad nacional que a ratos da angustia y en otras genera ilusiones de cambio. Pero que hay gente buena en todas las corrientes del pensamiento político del país, las hay. Ojala pudiéramos hacer cierto aquello de tratar de ver lo mejor en el otro y no solamente sus defectos.  Aunque mientras los clichés expresados así a las volandas suenan bonitos, lo difícil es que se hagan vivencia en nosotros.