Editorial

Editorial: ¿Y DEL CONTROL DE PRECIOS QUE?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

1aa wilfredoAhora en que supuestamente la campaña para elegir concejales municipales y alcaldes nos da para hablar de las cosas elementales que afectan al ciudadano de a pie de los diversos municipios de nuestra región, que bueno sería que intentáramos abordar el tema que antes era un práctica religiosa de muchas alcaldías de la región y del país, cual es el del control de precios de los productos básicos de la canasta familiar, sobre todo a las tiendas de los barrios de las ciudades. Los tenderos, con el paso del tiempo, se han convertido en una plaga que hacen lo que les da la gana con los precios de los productos que expenden en sus negocios, sin que uno vea, por ninguna parte, autoridad que les quiera poner coto a como abusan estos mañosos señores.

Claro, ahora ya no solo venden productos básicos de la canasta familiar, sino que se volvió común que de las cinco de la tarde en adelante la mayoría de las tiendas de la región se conviertan, como por arte de magia, en cantinas con todas las de la ley, con coperas y otras cositas incluidas, que con música a todo volumen acaban con la tranquilidad y la paciencia del más tranquilo de los mortales. ¿Y de la autoridad qué?  Ah bueno, es que la autoridad se volvió uno de esos artículos de escasa circulación entre nosotros, a tal punto que muchos salimos a las calles protegidos solo con la buena de Dios, como decían las abuelas, porque en muchos sectores de las más variadas ciudades nuestras los que mandan son los delincuentes, que hasta tienen retenes para cobrar peaje por el tránsito por sus territorios.

Pero en materia de la vigilancia y control de las tiendas a que venimos haciendo referencia, otro de los problemas fue que los clásicos controladores, que son esencialmente funcionarios de las Secretarias de Gobierno Municipales, terminaron más “aviones” que los aparticos de Avianca, y se convirtieron, de vigilante de los precios de acuerdo a un documento sellado por estas secretarias y que esta simbólicamente pegado en cada uno de los negocios, a recaudadores de la mordida a los propietarios de estos por dejarlos hacer, con los precios y con las instalaciones de sus establecimiento, lo que les dela regalada gana. Y es que la corrupción no es solo un mal de las clases medias y altas de nuestra clase política, sino también de “los lunchos” que enchanfainados en oficios como estos que dan papaya para la clásica mordida, tratan de mejora el sueldito ilegalmente.

Pero los aspirantes, casi todos a reelección como concejales, más los pocos nuevos y los que quieren ser alcaldes de cada uno de los municipios de nuestro departamento, se hacen los locos con temas como estos. ¡¿Y de los usuario de las tiendas?! Y esos que nos importan a nosotros, dirán en su fuero interno estos pequeños padres de la patria, que aprendieron hace rato que la reelección a su condición se gana la noche anterior a las elecciones, saliendo con la tula llena de plata a comprar a los supuestos “líderes populares” que trafican con cincuenta, cien, mil o cinco mil pinches votos. Si los supuestos representantes del pueblo más el mismo pueblo se acostumbraron a que esto de adquirir ciertas dignidades se hace a través del tráfico ilegal del voto, ¿qué se puede esperar de unos y otros a la hora del supuesto ejercicio de gobernar en bien de sus conciudadanos?

Los señores de las tiendas tienen su concejal calanchín que les alcahuetea todas las violaciones al código del comercio, y los secretarios de gobierno municipal ya tienen de antemano seleccionados a los compadres que van a colocar en la oficina de control de precios, que resulta tan buen puesto por lo de “las extras” que allí se ganan, que la pelea por esos cargos es ardua. Luego señor ciudadano, no se haga ilusiones, el tendero nos seguirá esquilmando con su impiedad pidiendo por cada artículo lo que le dé la gana, con la seguridad que no le va a pasar nada. Por eso están organizados como una cofradía de mafiosos que votaran disciplinadamente por su concejal amigo, para que todo siga igual…