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EL ‘BREXIT’ SE COMPLICA POR LOS RECLAMOS DE ESPAÑA SOBRE GIBRALTAR

Desde hace tiempo, el territorio británico de Gibraltar ha sido motivo de controversia entre España y el Reino Unido. Credit Andrés Carrasco Ragel/European Pressphoto Agency

Por STEPHEN CASTLE 5 de abril de 2017 https://www.nytimes.com/es LONDRES — A la impresionante lista de problemas que enfrenta la primera ministra británica Theresa May para negociar la salida de su país de la Unión Europea hay que añadirle uno más: el futuro del peñón de Gibraltar.

Después del reciente anuncio de la posibilidad de que los líderes de la Unión Europea le otorguen a España un veto efectivo para la aplicación de cualquier acuerdo con respecto a Gibraltar, un territorio británico que desde hace mucho tiempo ha sido el foco de una amarga controversia de soberanía entre Londres y Madrid, legisladores tanto del Reino Unido como de Gibraltar expresaron inquietud y manifestaron su oposición. El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, no ocultó su disgusto y calificó la táctica de España como “vergonzosa” y “calculada”.

En una declaración sobre la inclusión de Gibraltar dentro de los lineamientos preliminares de la Unión Europea para negociar la salida del Reino Unido, opinó: “Se trata de una propuesta innecesaria, injustificada e inaceptable que discrimina a Gibraltar y a sus habitantes, una maquinación que bien podía esperarse de España”. Después de conversar por teléfono con Picardo, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, publicó en Twitter: “Como siempre, el Reino Unido será implacable y sólido como una roca en su apoyo hacia Gibraltar”. Christian Hernández, presidente de la Cámara de Comercio de Gibraltar, comentó en un programa de BBC Radio que el gobierno británico no debe “ceder ni un ápice ante los embates de España”.

Gibraltar, el territorio que España cedió al Reino Unido en 1713, se ubica a unos 20 kilómetros de la costa norte de África, tiene frontera con España y alberga una base militar británica. La gran mayoría de su población, de 30.000 habitantes, desea conservar su nacionalidad británica. Los gibraltareños cuentan con un ministro principal que resuelve la mayoría de sus asuntos. Sin embargo, España ha tenido la ambición de cambiar la situación de Gibraltar y el brexit puede haberle dado a Madrid la ventaja que tanto anhelaba.

La abrumadora mayoría de gibraltareños (96 por ciento) que votaron a favor de permanecer en la Unión Europea en el referendo del año pasado, ahora pueden convertirse en los peones de un partido de mayor alcance que involucra distintos problemas fronterizos derivados de ese voto. Entre otros problemas importantes cabe destacar la posibilidad de que se restablezca la aduana u otras revisiones en la frontera entre Irlanda del Norte, que es parte del Reino Unido, e Irlanda. Esta frontera, que en algún momento llegó a estar parcialmente militarizada, ahora es casi invisible porque ambos países son miembros de la Unión Europea.

En Gibraltar, que tiene una frontera definida con España, la situación es diferente. Se teme que una vez que el Reino Unido esté fuera de la Unión Europea, cuyos principios incluyen garantizar la libre circulación de personas, España exija concesiones o imponga obstáculos para cruzar la frontera con Gibraltar, lo cual acabaría por aislar el territorio. Algunos legisladores opinan que el gobierno británico sufrió un revés. Si bien May menciona la frontera con Irlanda del Norte en la carta que envió a la Unión Europea en la cual detalla sus planes para negociar el brexit, no incluye ninguna referencia a Gibraltar.

Clare Moody, miembro del Parlamento Europeo que pertenece al partido de oposición británico (los Laboristas) y representa a Gibraltar y el sudoeste de Inglaterra, dijo a la BBC que es responsabilidad del gobierno británico “representar a los ciudadanos de Gibraltar”. “Me sorprendió que no lo hicieran en la carta que enviaron”, aseveró. “Si el gobierno no tomó en cuenta los intereses de Gibraltar, una parte crucial del tipo de acuerdos constitucionales de nuestra adhesión a la Unión Europea, ¿qué más va a pasar por alto?”.

Timothy Boswell, antiguo ministro del Partido Conservador que en la actualidad preside el comité parlamentario para asuntos de la Unión Europea, criticó la omisión y enfatizó que el gobierno debe evitar dar la impresión de que Gibraltar es un asunto “secundario”.

“Al no poner de manifiesto su compromiso de defender los intereses de Gibraltar, la primera ministra dejó abierta la puerta para que la UE lo presente como un territorio en disputa, sin voz propia en unas negociaciones que tendrán profundos efectos en su prosperidad a futuro”, subrayó en una declaración.