Editorial

EL BULLYING PERIODÍSTICO…

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IMG_20160507_161718Cuando ya hace muchos pero muchos años a mí me dio por pretender ser columnista de opinión en el diario Vanguardia Liberal -donde comencé y me desarrolle en este oficio – serlo implicaba ante todo tener un gran bagaje intelectual y una ética profesional a prueba de toda, que asumiera el que,  de alguna forma, se era una conciencia expresiva de un gran núcleo de la sociedad de nuestro entorno. Con una responsabilidad total, sin que a nosotros, vigilados draconianamente por un director que era todo un dechado de conocimientos en mil materias, se nos permitiera ligerezas afirmativas o de acusación que no estuvieran sustentados por una investigación seria.

Lamentablemente, como muchas otras cosas con el correr de los años, la integridad personal para ejercer este oficio se ha ido perdiendo vergonzosamente, hasta llegar a un punto en el que cualquier perico de los palotes, o supuesto hombre de sangre azul con malos modales, es capaz de poner sobre letras de molde todo tipo de sandeces, sin el menor pudor posible. Ha ocurrido hace ya varios años y casi a diario en todos los medios de comunicación entre nosotros, pero lo que han hecho algunos señores por estos días con el nombre de Jorge Gómez Villamizar, durante el proceso de selección de nuevo Contralor de Bucaramanga, ha sobrepasado todos los limites, y demanda un rechazo contundente de quienes abogamos por un ejercicio de la opinión pública y del periodismo serio.

Tengo que decir de entrada que no considero al señor Gómez Villamizar ni el más brillante de los políticos que haya tenido el departamento de Santander, ni candidato a premio nobel de literatura o profesor de las más lustrosos universidades de economía del mundo, pero eso no quiere decir que como persona no merezca el respeto que se debe a cualquier ciudadano común y corriente en una sociedad decente en el mundo, y sobre el cual no es licito hacer bullying periodístico, ni chacota burlesca alguna, como se le hizo a este señor durante este proceso en los medios de comunicación.

Hasta el punto de que uno de los supuestos “muy brillantes” columnista de Vanguardia Liberal hizo sus valoraciones sobre el proceso con el gamín título de “Nacho” o “Muchilangas”, en referencia a un mote que los amigos del chascarrillo han ido haciendo circular en los pasillos de la infamia hace algunos meses. La verdad no hay derecho. Si el título y el contenido del artículo hubiera sido expuesto en un pasquín de verduleras o “ñeros”, santo y bueno. Pero no en las páginas de Vanguardia Liberal, un periódico en el que, repito, me forme, y al cual respeto profundamente.

Pero aunque uno no comparta para nada la carrera profesional de Jorge Gómez Villamizar, no se puede desconocer que ha sido un hombre que para bien o para mal  ha ocupado los más importantes cargos que la democracia puede dar en el departamento y el país a un político, como Alcalde de Barrancabermeja, Concejal, Diputado, Gobernador de Santander y Parlamentario entre otros. Y está bien que yo quiera hacer una crítica seria y profunda a su tránsito por la vida pública santandereana, pero con argumentos sustentados y sensatos, llevando el debate con altura y no tratando de trapear con la dignidad de este señor sin ton ni son. Eso no es hacer periodismo, ni columna de opinión, ni nada, sino ser canallas y miserables…

Ahora bien, no deja de ser más que temeraria la afirmación de que Gómez Villamizar llega a la Contraloría de Bucaramanga para cubrirle la espalda a los supuestos malos manejos de Luis Francisco Bohórquez en su pasada administración, porque hasta que el ex alcalde de esta ciudad no sea escuchado y vencido en juicio ante los tribunales legales de este país, todo lo que se diga al respecto es pura especulación. Cuantas lecciones de buen periodismo nos da  Daniel Coronell, o María Jimena Duzán, que cuando hacen denuncias están respaldadas por una seria investigación sobre la materia, y entregan documentos tales que prácticamente hacen rápida y expedita la acción de los jueces y fiscales estatales.

Pero eso de ir graduando de picaros y vagabundos a todo el mundo, sin documentos en la mano, sin pruebas ciertas, no deja de ser una campaña sucia que, desgraciadamente hace parte de la idiosincrasia mala leche de este medio santandereano, en el que tirarse al contradictor, a las buenas o a las mala, es deporte regional.  Pero además, ¿esa agresividad informativa no hace parte de ese talante pendenciero de una raza que de labios para afuera habla de paz pero que a la hora de las confrontaciones hace uso de las armas más innobles de que sea posible con tal de destruir al contrincante?

Como decía un viejo profesor de budismo mío, la mejor forma de decir es hacer… Pero entre nosotros se echan al viento globos de carrera moralista que no están sustentados por una sola acción seria de quienes son predicadores de pacotilla de una ética, en la que no creen ni ellos mismos.  Y estos defectos son más notorios y criticables en los medios de comunicación y los comunicadores o columnistas que hablan todos los días de los ángeles pero que viven realmente entre los demonios…