Editorial

EL REFRESCO DE LAS ACTIVIDADES CULTURALES DE LA CIUDAD…

Por Wilfredo Sierra Moreno.

IMG_20160507_161718En medio del farrago de las peleas arrogantes de los diferentes núcleos que presumen ser los dueños no solo del departamento y de la ciudad, resulta un refresco encontrar esta semana una serie de actividades culturales que pugnan por una nueva manera de ver la existencia, diferente a la intriga, la trapisonda y el odio visceral que nos lacera a los santandereanos –así se emputen diciendo que no algunos- y que solo se satisface con la destrucción total del contrincante real o imaginario.

Pero oh cosa extraordinaria, en media de ese farrago de medianía surgen, muchas veces,  aquí y allá, hombres y mujeres solitarios que con un empeño realmente merecedor del mayor reconocimiento se han dedicado a cultivar y transmitir a las nuevas generaciones la cultura, esa cultura –repitámoslo- que tristemente no tienen algunos “encumbrados” de ahora, que se creen con derecho para ser patanes y pasar miserablemente por encima de las gentes buenas y sanas de nuestra Santandereanidad.

La semana de Las Puertas abiertas Santander para admirar la cultura y el talento creativo en todas sus expresiones, es un esfuerzo extraordinario para rescatar esa parte altruista y creativa del ser humano, que lejos de las trapisondas políticas y los saca micas de los que se creen los prohombres de Santander, refleja a  hombres y mujeres decentes que laboraran, la mayoría de la veces,  en el anonimato, sin buscar todos los días titulares de prensa con desesperación enfermiza y psicópata.

Sin lugar a dudas la Cámara de Comercio merece un lugar destacado en la promoción de los hechos positivos de nuestro entorno, no obstante la silenciosa envestida interna de los “superdotados” – ahora viudos del poder – que quisieran apoderase de la Cámara de Comercio, para acabar con lo que otros, muchas veces con las uñas, han hecho. Pero es que siempre han existido en las historia de la humanidad Nerones que solo sienten placer con incendiar ciudades e instituciones,  en ese goce mórbido de los psicópatas sin remedio.

Igualmente el Banco de la República y la Gabriel Turbay merecen un reconocimiento especial por la tarea que hacen, realmente, y en la práctica, a solas, porque la mayoría de las veces algunos jefes de gobierno no los atienden como fuera de desear. De la Gabriel Turbay, que los burócratas que han pasado por ahí quisieron convertir en Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga –porque facilitaba tener más burocracia-, se deberían tener una atención más juiciosa de parte de la Alcaldía de Bucaramanga, para exterminan esos residuos anquilosados de los viejos empleados de las épocas en que Jorga Valderrama junto con Rodolfo González, fundaron y dirigieron la institución. Esos supuestos empleados “fundadores” de la Biblioteca  realmente son mulas muerdas atravesadas en el camino del progreso de la institución. Pelechar a la espera de una pensión es un papel muy triste en la vida. Tan tristes como son muchas cosas por los lados de la Gabriel Turbay, como que la emblemática emisora de la institución, la Luis Carlos Galán Sarmiento, estuvo fuera de aire varias semanas, y a los encargados de ella les importó poco menos que un carajo.

El arte y la cultura son algo muy serio en la historia de los pueblos. Pero aun a riesgo de alargarme un poco en estas líneas no puedo dejas de nombrar a gentes que han aportado mucho a nuestra desarrollo creativo. Álvaro Navas Cadena y sus hijos Daniel, Tomás y Alejandro Navas Corona pueden ser el más vivo testimonio de que la unión hace la fuerza, y una unión que ha estado, totalmente, puesta al servicio del arte, la cultura, la historia, la edición de libros de nuestras gentes, y muchas veces no solo rodeados de la indiferencia sino igualmente del veneno de la envidia de tanto mediocre que no puede aceptar que hay gente buena, inteligente, brillante, que son y serán para las futura generaciones, patrimonio de nuestro departamento.

Luis Álvaro Mejía y su señora, Clarita, con su librería Tres Culturas y la fundación y sus áreas donde diversos actos de las más variada expresión del pensamiento creativo cuentan con un espacio de trabajo, son  como los Navas, seres de varias décadas de trabajo arduo y desinteresado por el arte, muchas veces sin el reconocimiento de los entes estatales, a donde llegan a los cargos que tienen que ver con esta materia señores que no siempre siente tan en el corazón el amor por la cultura como muchos otros.

El Museo de Arte Moderno –una de las joyas de nuestra corona- y otras mil instituciones y personas que no terminaría de nombrar, son un amplio número de hombres, mujeres  e instituciones que muestran que gentes cultas, educadas, amigas del arte en todas sus expresiones, es lo que hay en Bucaramanga. Que el éxito de este evento nos dé para unir voluntades y realizar más y con mayor frecuencia actividades de este tipo que les demuestre a nuestros gobernantes, con entera claridad, que tenemos cultura. Y que no necesitamos que nos hablen a gritos, porque con una voz pausada y amable entendemos…

Posdata: Un temita sobre el cual se quiere echar un manto de silencio bien raro, cubre las actividades del famosísimo Teatro de Santander de Bucaramanga, frente al parque  Centenario.  Pasan años y años, los gobiernos departamental y municipal aportan plata y plata, algunos hasta han comprado sillas del que dicen va a ser el más extraordinario teatro del mundo, pero uno no ve avanzar la obra un milímetro. ¿No sería bueno que la Procuradora y la Fiscalía locales le echaran una miradita al caso para que nos expliquen que pasa y no sigamos otros 15 años con las explicaciones simplonas que siempre nos dan?