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EL TENOR DIEGO HERNÁNDEZ GUILLÉN DENUNCIA AGRESIÓN DEL PÁRROCO DEL DIVINO NIÑO

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DIVINO-NIÑO-8En una carta pública dada a conocer ayer por medio de Facebook, el tenor lírico Diego Hernández Guillen denuncio una agresión cometida por el párroco de la Iglesia Divina Niño, cuando estaba desarrollando un contrato contraído entre el artista y la familia que asistía al funeral de uno de sus familiares. La actitud grosera, arrogante, ignorante y miserable, fue denunciada por Hernández Guillen en una nota que dice textualmente:

Bucaramanga, Noviembre 3 de 2014.

Señor Cura Párroco

Iglesia Divino Niño.

Bucaramanga.

Entiendo que fue usted quien ofició la Misa de Funeral a las 3 de la tarde del día Lunes 3 de Noviembre de 2014 y entiendo también que fue usted quien, haciendo uso de una absoluta falta de respeto y desconsideración, e infringiendo las más elementales normas de la cortesía y de la decencia, fue quien optó por interrumpir el canto de la Misa para el cual se me contrató, tal como igualmente lo hicieron con usted.

Sobre el particular, es muy importante resaltar que ante los dos contratos expuestos, fui yo quien llegó a tiempo y quien también, (a pesar de su incompetencia), logré iniciar a tiempo la Ceremonia, aún con su ausencia en el ingreso del cortejo fúnebre, asunto sobre el cual pretendí de manera solidaria cubrirle su distancia cantando en el vacío que dejó su incomprensible falta de consideración con quienes le pagaron para que les oficiara la Misa en favor de su familiar fallecido.

Por el contrario, fue usted quien llegó tarde a la Parroquia, inició media hora tarde la Liturgia y fue usted, precisamente usted, quien con una Homilía inexpresiva e incongruente, dado su afán por terminarla con absoluta irresponsabilidad moral para ceder el espacio a la Misa de cuatro de la tarde, osó ser irrespetuoso con mi trabajo, con la arrogancia y soberbia que siempre lo han caracterizado, pues estos impases suyos contra los músicos no son nada nuevos.

Resulta inexplicable que un Cura Párroco, quien lee y supuestamente explica la Palabra de Dios en la que por principio y dogma priman el amor, la comprensión, la tolerancia, la sencillez y la bondad, haga exactamente todo lo contrario de lo que predica. Considero absolutamente indignante que frente a todo un público se tome la atribución de intervenir con grosería hacia mi trabajo, asunto que todo el mundo comentó contra usted, a quien calificaron de abusivo, arbitrario y evidentemente grosero y falto de la más mínima educación.

No suponga usted que los músicos somos débiles. El hecho de que por naturaleza el canto implique espiritualidad y comprensión, no supone que por inercia haya debilidad de carácter. Le digo a usted directamente y con toda la franqueza que los músicos de Bucaramanga detestan compartir su extraña faceta religiosa por falsa, contradictoria, arrogante y de sobrado espíritu egocéntrico.

Le expreso públicamente mi absoluto rechazo a su grosería y le convoco a que lea la Biblia en su contenido y no en la forma, pues quien cae en la banalidad de no entender más que la palabra escrita, sin el verdadero conocimiento intrínseco que esta conlleva en lo espiritual, no puede ser más de lo que su impertinencia e ignorancia suscitan y evidencian.

Reflexione acerca de su papel en la Iglesia o más bien dedíquese a vender puerta a puerta lo que a bien venga, pero mi trabajo lo respeta, porque lo respeta. Esta queja la elevaré ante las autoridades eclesiásticas competentes, pues así como usted denigró mi trabajo públicamente, contrariando de manera soslayada pero atrevida el respeto a que tengo derecho, buscaré el medio legal para que se le reprenda por su osadía y mala formación.

Le recomiendo no seguir de Cura, ni mucho menos de Párroco de una comunidad que requiere de pastores sanos y equilibrados en la búsqueda del bien y de la justicia, pues posterior a la Misa y verbalmente, todos le ajustaron a usted las cuentas y sostuvieron sin tapujos que su trabajo está muy lejos de poner en ejercicio la Palabra de Dios y que gracias a personas de su comportamiento es que la Iglesia Católica pierde miles de seguidores en todo el mundo, diariamente.

Aprenda a respetar a los demás. El trabajo de quienes no somos como usted, vale, así su incompetente forma de exaltar su egolatría no le permita ir más allá de sus límites personales y de tomar abusivamente la decisión de humillar la labor que con decencia y sentido de compromiso hacemos quienes ejercemos con profunda honestidad la música y el canto. A mí se me ordenó en forma superlativa cantar el Ave María de Schubert en su totalidad y usted, en el afán de cubrir su incompetencia laboral, osó asignarse la grosería de interrumpir un momento especial que la familia esperó, como ningún otro instante, durante toda la Liturgia.

Históricamente hablando, ya no estamos para reprimendas, ni castigos y ya casi que ni siquiera para los consejos de un Cura. La inevitable evolución del Ser Humano nos ha permitido reflexionar acerca de su papel cada vez menos protagónico, falible e incongruente entre lo que se promulga y lo que posteriormente se hace.

Recuerde también que a usted le pagan para oficiar Misas y que le toca, gústele o no, respetar la decisión del cliente, pues parece que se le olvida que se le contrató como a cualquier otro servicio o artículo de esa sociedad de consumo a la que la Iglesia pertenece con el mayor de los poderes en el mundo y que no se trata de un favor limosneado dependiente de sus decisiones personales, voluntariosas y arbitrarias. Respetar a los demás implica un ejercicio previo de absoluta depuración en lo personal y tal parece que usted ni siquiera ha pensado, ni de lejos, en hacer ese proceso.

¡Respete!

Diego Hernández Guillén.

Tenor. Bucaramanga.