Editorial

EN LO QUE COINCIDEN IBAÑEZ Y RODOLFO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.  

wilfredo sierra mEn una sentida nota escrita desde el exterior sobre los resultados electorales en la ciudad de Bucaramanga, el ex candidato del partido liberal, Carlos Ibañez, termina coincidiendo con el alcalde electo de la ciudad, Rodolfo Hernández, al señalar en una misma dirección como el origen de muchos de los males que se viven no solo dentro del partido liberal sino igualmente a la ciudad de Bucaramanga: el Concejo Municipal.

Rodolfo Hernández desde que fue elegido no ha parado en hacer serias y  graves denuncias sobre las preocupantes irregularidades surgidas en el contexto municipal por la voracidad de los concejales de la ciudad en muchos aspectos, y a Carlos Ibañez no le tiembla el pulso en su carta para señalar, sin atenuantes, a los concejales de su partido como responsables de su derrota: “…las matemáticas electorales no fallan y el número de votos que obtuvo la lista liberal al Concejo, que fue mayoritaria, obteniendo 10 concejales de 7 que tenía, no tuvo el mismo caudal de votos a la Alcaldía, lo que me hubiera permitido un triunfo holgado solo impulsado por mi partido –precisa el excandidato liberal. Y sentencia: Esa circunstancia es una señal de que a varios concejales les interesó más salvar sus credenciales y a otros adquirirlas, que propiciar la victoria de su candidato a la Alcaldía”.  

Algunos concejales electos, como siempre, se han querido rasgar las vestiduras frente a las denuncias de Rodolfo Hernández, pero claro, hasta ahora han pasado de agache ante las duras acusación de Carlos Ibañez y, posiblemente, se van a hacer los pendejos frente a lo que es una clara muestra de egoísmo mezquino de parte de ciertos politiqueros de oficio frente a quien fuera el candidato oficial de su partido.  Pero ante el canto de sirena de estos pequeños -¡y muy pequeños!- supuestos “padres de nuestro municipio”, resulta necesario decir que es casi que imposible que desde dos ángulos  tan distinto de la vida política regional se equivoquen frente al diagnósticos de la catadura de estos señores que solo han mirado, miran y miraran el quehacer público desde el más innombrable egoísmo, no solo con sus partidos políticos y los interés de la administración, sino con las gentes de una ciudad que aun hoy, y gracias a las maquinarias políticas suficientemente aceitadas, siguen votando por ellos.

Personalmente pienso que como en toda regla hay acepciones en la calidad y la responsabilidad de la totalidad de los integrantes del Concejo Municipal, pero igualmente creo que en consonancia con las denuncias de estos dos prestantes hombres de nuestra ciudad, la ciudadanía en general y los medios de comunicación en particular, no nos podremos dejar arredrar en nuestro propósito de pedir transparencia en el manejo de los intereses de la municipalidad desde una instancia a la que llegan unos señores prometiendo ser los defensores del bienestar colectivo, pero que a la hora de la verdad no lo son.

No apoye en la campaña al Ingeniero en su aspiración al primer cargo de la ciudad, pero lo cierto es que contabilizado los sufragios fruto de ese proceso, Rodolfo Hernández es, hoy por hoy, el Alcalde electo de todos nosotros los bumangueses y es nuestro deber, el de buenos ciudadanos, rodearlo y apoyarlo en su empresa de seguir jalonando el desarrollo de nuestra ciudad en el contexto nacional e internacional. Y no van a ser fácil los próximos 4 años que vienen, lo que vislumbramos por las reacciones agresivas de ciertos concejales que se creen la mama de dios y los dueños de la voluntad de todos los santandereanos. Y aunque en su arrogancia enfermiza de tiranos de parroquia creen que pueden seguir haciendo de las suyas en nuestros predios, la verdad es que la Constitución y la Ley prevén mecanismos para que estos señores rindan cuentas claras ante la opinión pública así no les guste. Si bien es cierto que lo que menos se cumple entre nosotros es la Constitución y la Ley, eso no quiere decir que los déspotas nos van a seguir pisoteando de la forma que quieran. Ya sabemos que enfrentarlos no es fácil… Son soberbios, desafiantes, marrulleros, dispuestos a mirar por encima del hombro hasta a las mismas gentecitas que votaron por ellos, pero como dicen un viejo refrán muy sabio, “no hay mal que dura cien años ni cuerpo que los resista”. Así que querido amigos lectores y ciudadanos, frente a lo que viene hay que tener ojo avizor…