Editorial

EN METROLINEA OTRA VENDEDORA DE ILUSIONES….

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra-m6Como nos ha pasado como 80 veces -¿creo que es esa la cantidad de gerentes que ha tenido Metrolinea desde que se lo inventaron?- una vez más la nueva burócrata de esa entidad nos tienen atiborrado los medios de comunicación con declaraciones “sorprendentes”, de esas mismas que han dicho los anteriores 80 funcionarios, sobre determinaciones contundentes para darle un viraje radical  a la empresa, pero la verdad es que quienes tenemos que usar desgraciadamente el servicio todos los días no hemos visto, en estos últimos días, ni el más mínimo progreso en beneficio del usuario.

Como gran manzana tentadora la nueva vendedora de ilusiones nos tiene descrestados con una denominada “Ruta Excelencia”, -una sola, para unos pocos, y que los demás que se sigan jodiendo-, pero la brillante y científica gerente nos pidió un mes para poner en práctica su descrestante experimento que consiste, simplemente, en que por esa ruta se amplié la frecuencia de los despachos de los articulados, y que en lugar de que sean cada 20 minutos entre uno y otro sea por ejemplo 15 o 10 minutos de diferencia.

Señora, por favor, ¿usted está hablando en serio o nos está mamando gallo? Hacer eso –en una sola ruta porque la inteligencia de nuestra brillante funcionaria no da para más – solo necesita que usted escriba o le dicte un memo a su secretaria y que en el curso de los próximos 30 minutos se comience a ejecutar el para usted tan deslumbrante experimento y se haga un evaluación diaria, por ocho días, para saber si la estrategia sirve o no. Así de sencillo.

Pero no, todo lo que tiene que ver con la burocracia oficial –sobre todo si se trata de una ejecutiva importada como la doctora o Master Ángela María Farah Otero – tiene que estar rodeado de una mano de curiosos misterios que terminan en que al final no va a pasar nada con el “Metrolinea Nos Sirve” – ¿y si sirve? – y que los pobres pendejos que nos tenemos que subir todos los días a los articulados tengamos que vivir todo tipo de incomodidades, sobrecupos y demoras interminables de esos detestables aparatos verdes que además son manejados por unos bárbaros más bastos que aplanadora con pedal.

¿Si usted se demora un mes para poner a funcionar una orden tan pendeja cómo hacer que los articulados pasen con más frecuencia por una –y solo una – ruta de los muchas que tiene su flamante empresa, ¿cuántos meses requiere para hacer la evaluación de si la estrategia funciona o no? ¿Acaso 6 o más meses? ¿Y luego qué? ¿Va a seguir haciendo el mismo brillante experimento con todas y cada una de las muchas rutas del servicio, lo que implicaría que los cuatro años a la administración del nuevo alcalde de la ciudad no le van a alcanzar para que su “Excelencia” se vea en todo su esplendor en la ciudad de  Bucaramanga y toda su Área Metropolitana…?

Es cierto que usted viene de Bogotá, o de Gringolandia, o de Europa, pero nosotros los de esta ciudad no somos tan giles como para comernos el cuento que eso que usted propone como gran cosa sirva para algo. Y mientras tanto y resuelven con todo el misterio del caso si le bajan a dos mil pesos el precio al transporte en el articulado, le cuento que por dos mil pesitos los piratas lo llevan a uno sentadito, cómodo y bien rápido casi  hasta la puerta de la casa. Y de las tales motos taxistas no se hable porque se han multiplicado más que los panes de la tal ultiman cena de Jesús, y que además de llevarlo rápido a cualquier destino, lo atienden a uno por celular, Facebook, Twitter  y WhatsApp, con una prontitud sorprendente. Así que si usted se demora todo ese tiempo para poner a prueba sus tales experimentos, pueda ser que para cuando se dé cuenta ya no tiene pasajeros para su famosa empresa.

Además no se olvide que en campaña con eso del mototaxismo y la piratería el ingeniero Rodolfo Hernández dijo que se iba a hacer el pingo. O sea que tácitamente los ciudadanos tienen una bendición oficial para hacer uso de esos no convencionales medios de transporte. Luego pellízquese mi doctora no vaya y sea que al final lo que le toque hacer es  la liquidación definitiva de Metrolinea. Y  eso sí no sería una cosa Excelente.