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HBO VS. NETFLIX Y LAS SORPRESAS DE LOS EMMY 2016

El elenco de “Game of Thrones” en la 68.ª entrega de los Premios Emmy. Esta serie rompió récords y se ha convertido en la más premiada de la historia. Credit Mike Nelson/European Pressphoto Agency.

Por Jorge Carrión 20 de septiembre de 2016. http://www.nytimes.com/es/ Cuando nos despertamos, los dinosaurios seguían allí. HBO. Y Game of Thrones. La cadena más prestigiosa de la tercera edad de oro televisiva. Y una superproducción que en esta sexta temporada ha contado con tres capítulos absolutamente magistrales, entre los mejores de la historia, y unos cuantos mal cosidos, muy lejos del alto nivel promedio que vimos en The West Wing, The Sopranos, Mad Men y Breaking Bad, las otras grandes triunfadoras de la categoría Mejor Serie Dramática de los Primetime Emmy de los últimos 16 años.

Aunque es cierto que esas cuatro obras maestras del realismo, cuyas tramas y espacios estaban muy acotados, eran más fáciles de controlar que Game of Thrones, que rueda en casi todos los continentes y que maneja un número indecente de protagonistas. Ya demostraron Lost y Galactica que la mejor fantasía siempre es irregular, imperfecta; pero Game of Thrones es la que ha alcanzado más momentos de perfección (confieso que aplaudí por primera vez en mi vida a la pantalla cuando terminé de ver “The Door”). El nivel de excelencia sostenida de las mejores series realistas sí se observa, en cambio, en la cuarta temporada de House of Cards. Su productora, Netflix, que solo ha ganado nueve emmys, es el meteorito que parecía destinado a extinguir a los dinosaurios. Cuando nos despertamos, seguía allí, en el cielo, cayendo, todavía pura ficción.

En drama y comedia ganaron los de siempre, Game of Thrones y Veep. Pero en los Emmy de interpretación, mientras se apostaba por la continuidad en comedia (Jeffrey Tambor ha triunfado por segundo año consecutivo con Transparent y Julia Louis-Dreyfus con Veep, por quinta vez), hubo una novedad radical en la categoría de drama: Rami Malek ha vencido con su papel de hacker esquizofrénico en la primera e interesantísima temporada de Mr Robot —la segunda, en cambio, me está pareciendo prescindible— y Tatiana Maslany ha sido justamente reconocida por la riquísima gama de registros que demuestra poseer en Orphan Black, en la que encarna a más de diez personajes, todos ellos clones con personalidades y gestualidades totalmente distintas (aunque me temo que es lo único destacable de la serie).

Tambor, Louis-Dreyfus, Malek y Maslany son aproximadamente blancos. Los premios a actores afroamericanos han llegado en la que, para mí, fue la gran categoría de los Emmy de anoche: la de miniserie o “serie limitada”. En ella recogieron sus galardones Courtney B. Vance, Sterling K. Brown y Regina King (quien por cierto hace también un gran papel en The Leftovers, una serie que nunca ha sido nominada a ningún Emmy y no por eso deja de ser una de las propuestas más desafiantes de los últimos años). Nunca está de más recordar que The Wire no ganó ninguno.

Entre las miniseries nominadas había tres obras maestras: la primera temporada de The People vs. O. J. Simpson: American Crime Story (un caso real recreado con la tensión y el nervio de la ficción más sofisticada), la segunda de American Crime (una ficción política sobre el abuso sexual en la educación secundaria, con bocados de realidad en forma de entrevistas a supervivientes de la matanza de Columbine y con una escena antológica de danza contemporánea) y la segunda de Fargo (tal vez la serie más cinematográfica que se haya rodado jamás). Era tal el nivel que en las categorías de dirección y de guión había varios capítulos nominados de la misma serie. Ganó la historia de O. J. Simpson. Pero lo que importa es que en las series antológicas y en las limitadas se están investigando fórmulas y formatos que las grandes producciones no permiten desarrollar. Son la vanguardia de la industria. El laboratorio de la teleficción.

En realidad Game of Thrones, Veep y The People vs. O. J. Simpson: American Crime Story no han sido las únicas series premiadas en estos Premios Emmy 2016. Los pasados 10 y 11 de septiembre los Creative Arts Emmys consideraron que Archer ha sido la mejor serie de animación del año y que Making a Murderer no solo ha sido la mejor serie documental, sino también la que ha tenido mejor dirección, edición de imagen y guión (lo que convierte a Laura Ricciardi y a Moira Demos en las principales triunfadoras de la edición de este año).

Julia Louis-Dreyfus obtuvo por quinta vez el Emmy a Mejor Actriz de Comedia. Credit REUTERS/Mario AnzuoniArcher es de FX y Making a Murderer, de Netflix, el segundo y el tercer sello con más nominaciones después de HBO. Las cifras son contundentes: HBO ha ganado 22 emmys y FX Networks, 18 —el doble que Netflix y 10 más que el año pasado—. Si durante algún tiempo su show-runner más visible fue Kurt Sutter, quien fue desinflando la potente Sons of Anarchy hasta dejarla sin aire, ahora es Ryan Murphy quien lidera los proyectos más emblemáticos del canal. Con una de las mejores series de la historia en su haber, The Shield, y con productos tan desafiantes como Archer, American Horror Story, Fargo, Louie o American Crime Story (cuya segunda temporada será sobre las secuelas del huracán Katrina), FX ha superado desde el final de Breaking Bad a AMC y es la gran candidata a suceder a HBO como cadena de prestigio por excelencia de la televisión estadounidense. Es el auténtico meteorito. Cae de verdad.

La serie que más me ha convencido este año ha sido Gomorra, cuya segunda temporada se ha estrenado este año en Italia y ha logrado mantener la altísima calidad de guión, realización e interpretación de la primera —que acaba de estrenarse en EE. UU. en napolitano subtitulado en inglés—, con un aspecto general de producción estadounidense pero cuya estructura narrativa, con un personaje secundario central en cada capítulo, es absolutamente fiel al libro original de Roberto Saviano y propone un modo propio de relato televisivo. Si alguna vez es premiada con un Emmy lo será en un mes de noviembre, en el marco de los International Emmy Awards. Se trata de un certamen igual de riguroso que el de anoche o que el de la semana pasada, que trata de dar cuenta de lo mejor de la televisión mundial.

Al contrario que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, cuya misión es velar sobre todo por el cine estadounidense, la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión cree que el mejor modo de ser fiel a esa voluntad pasa por estar atenta a la mejor televisión internacional. Sin embargo, la atención que todos los medios del mundo le están prestando en los últimos años a la ceremonia de los Primetime Emmy de anoche, que ha eclipsado a todas las demás, sugiere que la mejor opción sería la de imitar a los Oscar y concentrar en una única velada los premios principales. Serie dramática, comedia, miniserie, animación, documental y serie en habla no inglesa. Es mi modesta propuesta.

Al fin y al cabo, en un panorama global con propuestas tan extraordinarias como las de las series británicas (Sherlock, Black Mirror), danesas (Borgen) o israelíes (la BiTipul que se convirtió en In Treatment, la Hatufim cuyo remake fue Homeland), con una producción brutal de series, los Emmy pueden ser el principal indicador de prescripción no solo estadounidense, sino mundial. La brújula que nos ayude a decidir lo que hay que ver.