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HOY DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE LA UPB Y SU FACULTAD DE INGENIERÍA AMBIENTAL INVITA A:

 Repensar la relación con la naturaleza, una enseñanza que nos deja el COVID-19

En medio de la pandemia que enfrenta el planeta y, a pesar de las dificultades y las consecuencias para la economía, y la vida misma, se pueden destacar algunos aspectos positivos y/o enseñanzas que deja el covid-19 en su paso por el mundo. De estos aspectos se destaca el mejoramiento del estado del medio ambiente, lo cual ha brindado un panorama mucho más positivo y alentador.

Ante estos acontecimientos, docentes y estudiantes de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Pontificia Bolivariana Seccional Bucaramanga, han analizado el tema y brindan algunas explicaciones de esta mejoría que se presenta en el ambiente gracias a la cuarentena.

De acuerdo a lo explicado por Valentina Estrada Villareal, estudiante de Ingeniería Ambiental de la UPB “el ambiente se ha visto liberado de las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2) y los clorofluorocarbonos (CFC), así como de las emisiones de especies de vida más corta, como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). Otras especies químicas relacionadas con la calidad del aire también han disminuido, incluyendo las que afectan a los niveles de ozono superficial, como el NOx, CO y otros. Esto se debe principalmente a las regulaciones gubernamentales que han limitado los sectores del transporte, la industria y la generación de energía; la restricción del tráfico aéreo y terrestre específicamente, junto con el cese de las actividades económicas no esenciales y el aislamiento social, han sido los principales promotores del respiro que está viviendo el planeta”.

De la misma manera lo plantea Claudia Sofía Quintero Duque, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la UPB. “Para el ambiente, las medidas que hemos asumido entre las cuales se encuentra el aislamiento total, han generado un nuevo estado de equilibrio. A través de los medios televisivos y en los diarios, se han presentado  fotos satelitales en donde se observa una disminución del nivel de contaminación atmosférico mundial, directamente relacionado con la ausencia de las actividades humanas en los distintos procesos productivos, que además ha contribuido a alcanzar un nuevo equilibrio en los ecosistemas, como por ejemplo la mejora de las condiciones de desplazamiento y calidad del ambiente, favoreciendo las dinámicas poblacionales de distintas especies de animales” explica la Ingeniera Claudia.

A lo largo de la historia, nuestro planeta ha evidenciado que ante un cambio, se establece un nuevo estado que finalmente lo lleva a una homeóstasis o equilibrio.   Este equilibrio es dinámico, e involucra cambios permanentes. “Al analizar la situación actual, es obligatorio tener en cuenta el punto de inicio de la pandemia, asociado con las condiciones inestables que estaban ocurriendo en el ambiente, involucrados los cambios de energía, temperatura y entropía, como lo enuncia la segunda ley de la termodinámica.  Como consecuencia se generan nuevas estructuras cambiantes denominadas: “estructuras disipativas”, una de las cuales está representada por el virus COVID-19; su dinámica es sencilla, cambia y se adapta permanentemente, dependiendo del  medio en el que se encuentre (Prigogine, 1997)”, añade la Ingeniera.

Lo anterior sugiere que ante la vuelta a la normalidad de las actividades socio – económicas, el mundo podría retroceder nuevamente en materia de preservación del medio ambiente, lo que obliga a tomar medidas desde ya y tomar ventaja de la situación de mejoría que ha presentado el planeta.

“Es necesario repensar la relación de los seres humanos con el planeta y con los recursos que esta casa común nos ofrece. En la responsabilidad q nos corresponde como formadores de nuevas generaciones, y a la que seguramente deberán unirse los gobiernos de todo el mundo, es de vital importancia repensar y plantear nuevas dinámicas de comportamiento con el medio ambiente para prolongar tiempo que como especie tenemos en el planeta”, agregó la Directora de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la UPB, Yolanda Gamarra Hernández. De no actuar de esta manera, podría el planeta volver a los índices de deterioro que tenía antes de la pandemia, e incluso agravar la situación ante el afán de recuperar la economía de forma acelerada.

Según comenta la estudiante de Ingeniería Ambiental, Valentina Estrada Villareal, en un pronunciamiento de las Naciones Unidas la jefa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP por su nombre en inglés), Inger Andersen, mencionó que “hay que ser cuidadosos antes de considerar esto como un milagro para el medio ambiente”. Según Zhang et al. (2020), por ejemplo, los niveles de NOX en el este de China disminuyeron durante la primera parte de la pandemia, pero como la curva fue aplanada y el foco ha migrado a otras regiones, las restricciones a empresas y habitantes en general se han levantado, y los niveles de contaminación están volviendo a la ‘normalidad’.

De igual manera, la OMS lo dejó claro: “los beneficios ambientales a corto plazo como resultado de COVID-19 tienen un costo humano y económico inaceptable, y no sustituyen la acción planificada y sostenida sobre la calidad del aire y el clima.” Finalmente, la conclusión es casi tan evidente como los mismos efectos positivos pasajeros que se han vislumbrado, aprender de la pandemia es algo apremiante y más aún lo es el cambiar la dinámica destructiva que se venía desarrollando, en la que se sobre ponía el interés humano sobre el cuidado del medio ambiente.