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Informe Especial: ¿CÓMO NOS DEJA LAS CELEBRACIONES DE LOS PARTIDOS FUTBOL FRENTE A LA ACCIÓN ESTATAL POR UNA CULTURA CIUDADANA EN SANTANDER?

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…una verdadera horda de barbaros que tira maicena, intenta voltear carros, rompe vidrios de almacenes y negocios y, en varias ocasiones, agreden abusivamente a las mujeres…
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No ha sido precisamente ejemplarizante el comportamiento de un buen sector de los bumangueses frente a las celebraciones de los resultados de los partidos de futbol de Colombia en el mundial de Brasil, y lo que se ha visto en las calles con ocasión de los hasta ahora dos resultados positivos de los partidos, ha sido una verdadera horda de barbaros  que tira maicena, intenta voltear carros, rompe vidrios de almacenes y negocios y, en varias ocasiones, agreden abusivamente a las mujeres, tema este último sobre el que se ha querido guardar un curioso silencio, como para no dispara aún más las alarmas.

Estos hechos se dan justamente en el momento en que la Gobernación de Santander y la Cámara de Comercio de Bucaramanga adelantan una seria acción para cuestionar la incultura de nuestros coterráneos y buscar, de alguna forma, un nivel más civilizado y racional de relación entre nuestros conciudadanos. La elocuencia de los hechos frente a los esfuerzos académicos en esta dirección no pueden ser más crudos, porque frente a la indagación intelectual de nuestra razón de ser en el colectivo social, las evidencias de la animalidad y lo burdo de lo instintivo de estas actuales celebraciones pereciera una bofetada cruel frente a los trabajos de los sectores académicos.     

Desde siempre la literatura oficial pero sobre todo los respingados historiadores de la oligarquía criolla, ha tratado de adobar la realidad sociológico de nuestra raza con unas versiones rosas de la santadereanidad, pero la verdad es que una revisión seria y sin adornos de nuestro ser histórico no nos deja muy bien parados en materia de relaciones humanas y comportamientos sociales, y sin necesidad de ir hasta la esencia agresiva de los aborígenes originarios de estas tierras – sobre los que también los historiadores oficiales han elaborado versiones rosa – no habría sino que mirar lo que fue la violencia liberal-conservadora, donde desde ambos lados de la militancia partidista se cometieron verdaderos actos atroces, sobre los que las clases dirigentes han echado un hipócrita manto de olvido.

CELOS
…las cifras de violencia intrafamiliar superan la media nacional…

El bestial corte de franela no fue extraño a los sucesos  que llenaron de horror y sangre una de las tantas violencia que han recorrido este departamento, por supuesto sin necesidad de ir a hacer investigaciones en la mitificada Guerra de los Mil Días, donde la torpeza de los sectores incultos y analfabetas que conformaban los dos ejércitos en contienda, daban rienda suelta a sus más primarios instintos con tal de expresar su desprecio y odio contra el contender. Pero aún más graves, la violación y vejación de las mujeres de los contendores nunca ha estado ausente en las formas más primarias de expresar el deseo de destruir al enemigo, y en eso las mujeres de nuestro entorno han sido desde siempre unas victimas particulares de ésta violencia.

Un estudio especial merecería la agresión sexual de nuestras mujeres de parte de una raza particularmente machista y agresiva en sus maneras, y claro que, rompiendo los pudores no propiamente científicos de nuestros investigadores criollos, habría que ver hasta donde el aberrante hecho de la acción incestuosa de padres animalizados contra sus hijas, es uno de los más altos en ese fenómeno en Colombia.  Por supuesto, llegar hasta estos límites de honestidad en la investigación de nuestras incultura ciudadana, requiere de una márgenes de rigor científico y posición autocritica que no muchos de nuestros sectores públicos están dispuestos a asumir.

Por supuesto en este marco encaja muy bien los resultados de la encuesta de Cultura Ciudadana que arrojan como resultado un “aumento de la conflictividad entre los ciudadanos, las cifras de violencia intrafamiliar superan la media nacional, la accidentalidad vial continúa en aumento siendo la moto un factor crítico, los ciudadanos muestran poca disposición a hacer o aceptar llamados de atención por arrojar basura a las calles y hay una gran indiferencia frente a lo público públicos y frente a los impuestos”.

El ítem de la violencia intrafamiliar más en el apartado del estudio donde se habla  de que “cuatro de cada 10 ciudadanos de Bucaramanga y su área metropolitana (40%) está de acuerdo con que “de vez en cuando hay que golpear a los hijos para que aprendan a obedecer” y que uno de cada 10 ciudadanos está de acuerdo con que “cuando un hombre golpea a una mujer es porque ella le dio motivos”, hay un reflejo tímido del drama de la conformación familiar en donde, sobre todo en determinados estratos, el hombre aun pretende ser el macho dominante que tiene derecho a hacer con su mujer y su descendencia lo que le dé la gana, sin ninguna tipo de reato ni arrepentimiento.  

Obviamente una sociedad que en la intimidad de su familia tiene serios factores de desequilibrio psíquico y emocional, no puede menos que expresar en el momento de la teórica “euforia colectiva” su verdadera patología más íntima,  y dar rienda suelta a los instintos más primarios que no se pueden expresar cuando en la acción individual los frenos y los prejuicios sociales son más fuertes.  Es pues este un tema que da para largo y ahí tienen quienes a buena hora se han propuesto trabajar con la cultura ciudadana de nuestra región para que se entretengan un buen rato…