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Informe Especial: LA IGLESIA PENTECOSTAL UNIDA DE COLOMBIA, UN REFUGIO DE FUNDAMENTALISTAS RELIGIOSOS.

La base popular de su acción religiosa, ha hecho de las Iglesias Pentecostales una de las  de mayor membresía en Colombia.
La base popular de su acción religiosa, ha hecho de las Iglesias Pentecostales una de las de mayor membresía en Colombia.
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La denominada Iglesia Pentecostal Unida de Colombia a la que pertenecían los niños tristemente muertos en el absurdo accidente de Fundación, departamento del Magdalena, es una de las más “troperas” organizaciones de creyentes de la múltiple ofertas “espirituales” que existen en este país, y más que una Iglesia en sí, los teólogos serios la califican apropiadamente como una secta, como quiera que su doctrina de La Unicidad de Dios, le hace romper lazos con lo que los expertos en eso temas llaman “doctrinas de sana fe”.

Contrariamente a la ortodoxia evangélica que defiende la trinidad como elemento fundamental de su desarrollo teológico, los Pentecostales plantean la vigencia de Jesucristo como único elemento valido de sus creencias, rompiendo la exegesis teológica estructural que tiene como base la trinidad – el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo – de la mayoría de las doctrinas evangélicas surgidas de la Reforma de Lutero. Por eso de una forma un poco despectiva, los trinitarios llaman a los Pentecostales “Jesús solos”, y denuncian su concepción como una verdadera herejía en el universo cristiano.

Dedicados a reclutar a su membresía en la escala más baja de la sociedad colombiana, estratos cero, uno y dos, sus cultos son caracterizados por una verdadera histeria colectiva, manifestada en cantos, oraciones a voz viva y gritos, que han hecho que normalmente residente cercanos a sus sedes los declaren malos vecinos y hayan buscado, por medios legales, retiran a tan bulliciosos señores de sus barrios.  No tienen una formación teológica estructural o “seminarios” para educar a sus pastores, y tienen una obsesión  enfermiza por pegarse textualmente a la letra de la Biblia, sin una contextualización axiológica de los libros que componen este texto que la mayoría de creyentes llaman “la palabra de Dios”.

Eso hacen que sean fundamentalistas, exigen a sus mujeres que se vistan “como en los tiempos de nuestro señor”, y prohíben en matrimonio entre parejas que no sean de su misma Iglesia. Con un dogmatismo absurdo, se meten inclusive en la intimidad de la pareja, y en el caso de ser pillados en relaciones extra matrimoniales entre sus miembros, -el clásico para ellos adulterio- los someten a vergonzosos juicios delante de toda la membresía de la Iglesia, con una saña y ferocidad que hace recordar los peores tiempos de la inquisición católica.

Al ser predominantemente incultos, no tienen una dimensión educativa  realmente sustentable que les haga comprender lógicamente las debilidades humanas, y éstas son marcadas con un acentuado sentido de “pecado contra Dios”, que merece los peores castigos. Eso sí, heredaron de la escuela tradicional evangélica “la importancia fundamental del diezmo”, y la ya larga historia de su permanencia en nuestro territorio ha vuelto tradicional la entrega de las propiedades, fincas, casas, etc., a sus desconcertantes pastores, que generalmente cuando comente errores salen corriendo a esconderse,  como ha hecho el de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia de Fundación, a la que pertenecían los niños muertos en ese absurdo accidente que tiene conmocionado al país.