Editorial

LA ALCALDÍA METROPOLITANA: SÍ, PERO NO….

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones, solía decir mi abuela cuando le presentaban esas propuestas tan buenas, pero tan buenas, que resultaban definitivamente increíbles de creer…  Y es lo que siento ahora que ha salido a relucir en proyecto de la Alcaldía Metropolitana de Bucaramanga, que siendo en teoría el mecanismo idóneo para una buena administración de los recursos de los 4 municipios que conforman nuestra gran zona metropolitana, tiene el problema de que rondando como moscardones de estos municipios ha existido tradicionalmente  todo un ejército de políticos corruptos que han hecho de la contratación pública uno de los más expeditos caminos para meterle la mano a los presupuestos locales.

Aquí que no nos crean tan pendejos… Los últimos 20 años de las administraciones de Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón, han estado rodeados de mil y un pleitos de funcionarios de alta, mediana y baja escala, que han tenido que ir a rendir cuentas en la Fiscalía y la Procuraduría General de la nación, por procedimientos irregulares que riñen con el código penal y administrativo. Tratar de dar una discusión solamente técnica, sin tener en cuenta el factor humano de la descomposición ética de administradores y políticos de nuestros municipios, es una tarea de engañabobos que nadie se va a tragar.

Ojala fuera cierto que nuestra clase dirigente solo tiene en cuenta los más altos intereses de la sociedad y de nuestras regiones, pero eso no es tan así, y muchos años de ver el comportamientos de concejales y alcaldes, no es como para creernos el cuento de que de pronto, de la noche a la mañana, apareció el caudillo que nos va a llevar a la Atenas santandereana en la que solo los más puros sentimientos de servicio a la comunidad priman. Pero además, experiencias concretas como la del Distrito Especial de Santa Fe de Bogotá, por ejemplo, demuestran que los grandes sacrificados son los pequeños municipios que se engloban en estos nuevos distritos, y que corregimientos de ciudades intermedias y pequeñas embutidas en tales experimentos, a la final no terminan teniendo dolientes y son abandonados a su propia suerte ante la arrogancia de las élites y roscas centrales que acaban manejando con soberbia y arrogancia faraónica los nuevos grandes monstruos de la administración pública.

Posiblemente el argumento de la corrupción de las independientes administraciones del área sería un argumento para avalar la propuestas de la alcaldía metropolitana, pero lo que va a terminar sucediendo es que, poniendo todos los huevitos de oro de los presupuestos locales en una sola canasta, uno o dos grandes avivatos son los que se van a quedar, exclusivamente, con el gran botín de los dineros oficiales. Y aunque parezca grotesco, recuerdo ahora una afirmación perversa de un malvado interprete de las realidades socio políticas y económicas de nuestro entorno de hace muchos años, que postulaba que era mejor “democratizar la robada”, que dejar que un  solo personaje  se alzara con el gran ponqué de los dineros estatales. Lapidario y descarnado, desde cuando se postuló esa desafortunada afirmación – hace ya muchos pero muchos años, repito- no se han dejado de presentar los asaltos consuetudinarios de ladrones de cuellos blanco al erario estatal, y nada hace prever que en el futuro -¡y no precisamente en las actuales administraciones!-  las malas prácticas burócratas y financieras vuelvan a presentarse.

Posiblemente los señores parlamentarios se sientan los grandes capataces de la opinión publica de nuestro departamento, y crean, alegremente, que amparados en los privilegios que les da su condición, pueden hacer lo que les dé la regalada gana con la suerte y la vida de miles de hombres y mujeres que quisieran ciertamente unas mejores leyes para ellos y los suyos. Y además, en su presunción de expresar con su rango de Representantes y Senadores un poder que quiere aplastar con sus zapatos la opinión ciudadana, se olvidan que muchas de esas credenciales fueron habidas gracias a las liviandades legales que las normas sobre elecciones reinan en nuestro país, además de que muchos miles de millones  pesos contribuyeron a obtener esa privilegiada condición.

Que sea cierto que ellos –los Representantes y Senadores – nos representan a los santandereanos y bumangueses total y absolutamente, tiene tanto de largo como de ancho. Y claro que pueden hacer alarde de mano fuerte para pretender lo que quieran con nuestros pueblos y sus gentes, pero al final el destino de los déspotas y dictadores nunca ha prevalecido ante el dictamen de la historia.  Y repito, no es que en teoría la centralización del gobierno de los cuatro municipios en un solo punto de gobierno no se lo ideal en el papel para una idónea administración de nuestro entorno más cercano,  pero solo y solo si todo fuera tan transparente en nuestros gobiernos como en una urna de cristal.  Pero no hay sino que pasar por  los anaqueles de algunos juzgados y revisar las sentencias de Procuraduría y Fiscalía, para ver que la tal condición del servicio desinteresado y patriótico a la sociedad no es tan cierta.

Desgraciadamente,  entre nosotros la sociedad civil no tiene órganos de expresión, y los gremios, que fungen hipócritamente como tales, siempre terminan aliándose con la clase política tradicional en traición a su verdadera razón de ser. Porque es que los “grandes” y los ricos siempre se unen en torno a sus particulares intereses, y al pueblo que se lo lleve el mismísimo diablo…