Editorial

LA MUERTE DE NIÑOS POR DESNUTRICIÓN: ¡QUE VERGÜENZA!

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wilfredo-sierra-m6Una verdadera vergüenza y una verdadera muestra de que esta es una sociedad fallida, es la muerte antigua, reiterada y presente de los niños no solo de la comunidad wayúu sino de muchos sectores del país, entre los cuales se han destacado departamentos como Córdoba, La Guajira y Magdalena, Risaralda y Meta y Nariño y, en general, todo el territorio nacional, en donde a la par de la presencia de grandes zonas de desarrollo, riqueza, comercio y lujo, hay barrios y zonas marginales que nunca son mostradas por esos comunicadores de la supuesta opulencia colombiana y en donde los problema, terribles, se multiplican por montón.

Pero claro, cuando la denuncia es presentada por el Presidente de la Republica haciendo un reclamo que recoge un sentir nacional para que esto  no siga pasando, la señora directora del Bienestar Familiar sale a rasgarse las vestiduras diciendo que el Presidente se equivocó en su apreciación, que esos niños no estaban bajo el cuidado del IBCF, etc., etc.  Lo de siempre… Aquí no pasa nada, nadie es culpable de nada, los pobres, los ancianos, las mujeres cabeza de familia y los niños no tienen dolientes, pero sobre todo estos últimos que al contrario de lo que sucede con los genéricamente denominados miembros de “la tercera edad”, no pueden ser utilizados en épocas de elecciones para sumar un par de votos más.

Y este echo sí que es una muestra de botón para hablar de la bipolaridad en la gran información nacional, en donde por un lado nos quieren vender un proceso de paz como una vía al mismísimo cielo, pero por el otro la niñez, la juventud, que no son el futuro como demagógicamente dicen los manzanillos, sino el presente de ésta patria, son abandonados a su suerte sin posibilidades ciertas de rescate. En el caso de los niños que mueren permanentemente de hambre -¡increíble que esto paso en pleno siglo XXI!- los factores de indignación y de soberbia están a la vista. Pero hay otro drama tan terrible como éste sobre el cual se pasa olímpicamente, y es el de los niños –verdaderos niños- y muchachos que son inducidos perversamente al consumo y tráfico de drogas, muchas veces por algún núcleo miserable de padres desnaturalizados que creen que los hijos se tienen para usarlos de todas las formas que sean, así sea violando la ley y las buenas costumbres.

¿Futuro para este tipo de muchachos? ¡Por favor! Empezando porque la mayoría de ellos son primero que todo inducidos al consumo de la droga  que los hacen traficar, y el solo hecho de la adicción a los alucinógenos y todo tipo de sustancias de este tipo, es ya de por si un terrible problema que va a mermar todas las posibilidades ciertas de tener un futuro afortunado. Y esto sin tener en cuenta que un buen número de estos son reclutados por pandillas armadas en donde más temprano que tarde terminan muertos. ¿Es eso un futuro para cualquier ser o sociedad? ¡No nos digamos más mentiras carajo!

A la muerte por física hambre no solo en las comunidades indígenas, hay que sumar el comportamiento infeliz de quienes solo pensando en hacer dinero a cualquier precio, trafican con el servicio de alimento básico a estudiantes de las escuelas y colegios públicos, no solo alterando radicalmente la calidad de los productos que deberían entregar en optimas condiciones, sino en muchas ocasiones entregando producto en verdadera descomposición, sin importar que ello produzca intoxicaciones masivas en los menores y no en pocas ocasiones la muerte. ¡La calidad que gentecita que tenemos para hacer el supuesto inmediato paraíso terrenal aquí en este país sí que es asqueante!

Pero, lo de siempre… luego del escándalo de rigor de los medios de comunicación y de algunas declaraciones hipócritas de funcionarios de todos los calibres, todo seguirá en lo mismo. Desde siempre hemos vivido de escándalo en escándalo para que al final nada cambie entre nosotros. Solo desearía como final de esta nota triste colocar simbólicamente unas flores en la tumba de esos niños indígenas que nacieron en un país que nunca los quiso. Así ese racimo de flores, en últimas,  tampoco sirva para nada…