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MEGA OPERACIÓN PARA ATACAR LA CADENA CRIMINAL DEL NARCOTRÁFICO EN EL ÁREA METROPOLITANA DE BUCARAMANGA

Mediante una labor coordinada con la Fiscalía General de la Nación, a partir de la ejecución de 22 diligencias de allanamiento y la captura de 23 personas, la Policía Nacional logró la desarticulación de una red de distribución de estupefacientes, atacando su cadena criminal de abastecimiento, control territorial y distribución en distintos sectores de Bucaramanga y su área Metropolitana. 

Esta estructura criminal, se abastecía desde el suroccidente del país, desde donde se camuflaban cargamentos mensuales de hasta dos toneladas de estupefacientes, los cuales tenían como destino algunas zonas de Bogotá y el Área Metropolitana de Bucaramanga, donde a su vez, abastecían a diferentes redes locales de microtráfico, con capacidad de distribución en zonas de rumba urbana y rural, en fiestas electrónicas, entornos escolares y de universidades públicas y privadas, así como sectores barriales.

En los sectores estudiantiles, se ofertaban drogas en fiestas electrónicas, donde además existen entornos de venta de licor y ofrecimiento de servicios sexuales, de esta manera se generaba la comercialización de marihuana en presentación WAX – THC, cocaína rosada y drogas de síntesis. Como aspecto de interés, se conoció que las drogas sintéticas tipo 2CB, eran adulteradas al ser combinadas con medicamentos de uso veterinario.

El componente delincuencial de la organización criminal se encontraba conformado por un grupo de micro traficantes y abastecedores, quienes se encargaban de la compra y transporte de la droga desde el suroccidente del país; un grupo encargado del proceso de distribución de estupefacientes al por mayor, a través de la modalidad de domicilio y un componente armado de control territorial, con el objetivo de mantener entornos de intimidación sobre otras organizaciones con intereses en sus zonas de influencia.

De manera complementaria, se conoció que este grupo delincuencial llevaba a cabo acciones de identificación y posterior control de áreas donde se han desarticulado otras redes de microtráfico, buscando mantener de esta manera el monopolio de la distribución de estupefacientes.

Desde la economía criminal, esta estructura adquiría en el suroccidente del país una tonelada de marihuana por precios que oscilaban entre los 40 y 50 millones de pesos, valor que luego de llegar a las rutas de destino y ser distribuida al por mayor, generaba ganancias por un valor de 400 millones de pesos; finalmente, esta misma cantidad distribuida al menudeo en zonas locales de microtráfico, generaban sumas cercanas a los 2000 millones de pesos.

Estos delincuentes fueron puestos a disposición por los delitos de concierto para delinquir, tráfico de estupefacientes e instrumentalización de menores para el desarrollo de actividades ilícitas.