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MIENTRAS LOS OJOS DE ESTADOS UNIDOS ESTÁN SOBRE MÉXICO, LOS TRAFICANTES ENTRAN DESDE CANADÁ

Una barricada en Alburgh, Vermont, bloquea un camino que conduce a Canadá a lo largo de la frontera estatal de casi 145 kilómetros con el país. Credit Jacob Hannah para The New York Times

Por RON NIXON 25 de octubre de 2016. http://www.nytimes.com/  ALBURGH, Vermont — Una hora antes del anochecer, Miguel Ramos esperaba en su camioneta gris a que tres guatemaltecos cruzaran caminando la frontera canadiense y entraran ilegalmente a Estados Unidos. Bordearon una puerta hacia un área boscosa, tratando de evadir las cámaras de seguridad; después se montaron rápidamente en la parte posterior de la camioneta y Ramos trató de arrancar. Sin embargo, alguien había advertido a los agentes federales de un vehículo sospechoso así que estos se abalanzaron para detenerlo a él y a sus pasajeros. Ramos, de 32 años, del Bronx, fue el único que pudo identificarse.

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Aunque la frontera sur con México, de más de 3218 kilómetros, acapara mucha más atención, los más de 8851 kilómetros de la frontera norte con Canadá ofrecen más posibilidades de cruces ilegales. En muchos lugares, como este pueblo fronterizo de Vermont, hay pocos indicadores de dónde termina una nación y comienza la otra. Algunos hogares, granjas y negocios incluso se ubican en ambos países; en otras áreas, un pequeño obelisco blanco es la única marca de una frontera.

El año pasado, los agentes arrestaron a tres mil personas a lo largo de la frontera norte, en comparación con cien veces esa cantidad a lo largo de la frontera suroeste de México. También decomisaron 317.51 kilos de marihuana y cocaína en el norte, en contraste con 725.747,79 kilos a lo largo de la fuertemente resguardada frontera sur. Pero las autoridades reconocen que no pueden afirmar con total certeza cuántas actividades delictivas están conectadas a los cruces en la frontera norte por sus muy limitados medios de detención. “El problema es que no sabemos cuáles son las amenazas y los riesgos dado que se centra tanta atención en la frontera suroeste”, comentó el senador Heidi Heitkamp, demócrata de Dakota del Norte.

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La frontera norte de Estados Unidos tiene el triple de la extensión de la frontera sur, pero la Patrulla Fronteriza en el norte se las arregla con cerca del 10 por ciento del personal. El agente federal Norman M. Lague hizo un recorrido con nosotros. Credit Erika Berenstein y Ron Nixon

Esta área es un paraíso para los traficantes y el crimen organizado transfronterizo. Cada año, los agentes de la Patrulla Fronteriza atrapan a cientos de traficantes de droga y personas que usan las zonas escasamente pobladas y muy boscosas a lo largo de la frontera de Vermont con Canadá para evitar a los agentes, las cámaras, los sensores de movimiento y otros dispositivos electrónicos que el Departamento de Seguridad Nacional ha instalado para compensar la falta de personal.

La expansión y lejanía de buena parte de la frontera norte, que incluye a Alaska, hace que la tarea judicial sea abrumadora, explicó Norman M. Lague, quien dirige la estación de la Patrulla Fronteriza en Champlain, Nueva York, una de las ocho estaciones en la región de Swanton que monitorea las operaciones de seguridad fronteriza en Vermont, al norte del estado de Nueva York y New Hampshire. “Hacemos lo mejor que podemos con los recursos que tenemos”, manifestó.

La frontera con Canadá, la más grande entre dos países en el mundo, rara vez ha propiciado una mención en esta campaña presidencial, dominada por la intención de Donald Trump de construir un muro entre Estados Unidos y México. Sin embargo, los oficiales y los funcionarios afirman que eso hace que la región sea más vulnerable a las organizaciones criminales y posibles terroristas. Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Departamento de Seguridad Nacional ha aumentado el número de agentes de la Patrulla Fronteriza ubicados a lo largo de la frontera norte, de cerca de 340 a más de 2000, además de agregar sensores de movimiento, drones y otros dispositivos de detección. Casi 18.000 agentes patrullan la frontera suroeste con México.

Ramos conducía desde Derby Line, Vermont, el mes pasado cuando los agentes detuvieron su camioneta, que tenía placas de circulación de Carolina del Norte. En la camioneta había un cuarto pasajero, otro guatemalteco, Gerardo Xar-Marroquin, quien había contratado a Ramos para introducir clandestinamente al grupo a los Estados Unidos, según informó la policía. “No estamos diciendo que en la frontera norte ocurra lo mismo que lo que en la frontera suroeste, pero no podemos olvidarnos de esta área”, recalcó el senador Jon Tester, demócrata de Montana. “Si no estamos atentos, irán donde se encuentra el eslabón más débil”. Los agentes de la patrulla fronteriza en la región de Swanton comentan que el mayor problema al que se enfrentan a lo largo del área de casi 483 kilómetros que patrullan es el tráfico de drogas y de personas, a cargo de organizaciones delictivas que operan a ambos lados de la frontera.

Aunque la marihuana es la principal droga, los funcionarios dicen que están comenzando a ver un aumento en drogas como el fentanilo, que contribuye a la crisis nacional de opiáceos y medicamentos de venta con receta médica. Además de drogas, el tráfico de personas es otro reto para la procuración de justicia.

Un mecánico en la Base de la Fuerza Aérea Grand Forks en Dakota del Norte inspeccionaba un dron después de un vuelo el mes pasado. Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Departamento de Seguridad Nacional ha usado drones como auxiliares en el patrullaje de las fronteras. Credit Bridget Bennett para The New York Times

Bradley S. Curtis, jefe de la división de operaciones de la División de la Patrulla Fronteriza en Swanton, dijo que los agentes habían arrestado a cientos de personas de decenas de países tratando de ingresar a Estados Unidos a través de los densos bosques y campos abiertos. “Hemos visto gente de todo el mundo: chinos, haitianos, europeos del este, brasileños… de donde te imagines”, declaró Curtis.

Otro problema es que los funcionarios locales admitieron que en realidad no saben cuánta gente ni cuántas drogas atraviesan la frontera. Los funcionarios reconocen que muchas más personas de las que arrestan podrían estar cruzando ilegalmente. Por ejemplo, las cámaras a lo largo de la frontera capturaron hace poco a cuatro hombres vestidos con atuendos de camuflaje que parecían estar contrabandeando armas a través de la frontera. Los agentes nunca los detuvieron. Otra imagen capturó a un grupo de media docena de personas que caminaban por el bosque durante la noche a través de la frontera. Los agentes dijeron que no tenían información sobre el grupo.

“Estos tipos me ponen nervioso”, dijo Curtis. “Mi tecnología puede mostrarme cuándo entran, pero no me puede decir dónde están ya veces no podemos llegar a tiempo para atraparlos”.