Editorial

¡OJALA SEA POR EL BIEN DE TODOS!

Por Wilfredo Sierra Moreno.

IMG_20160507_161718La verdad no puedo negar que sentí una cierta emoción grata viendo la ceremonia en Cuba protocolizando buena parte de los acuerdos que darían por terminada la confrontación con las FARC, y solamente con ella, hay que precisarlo. Una de las quejas que mantuvimos los críticos de este proceso es que esa guerrilla siempre terminaba burlándose de los gobierno que intentaron dialogar sobre paz, pero la verdad es que esta vez se les ve el compromiso y están cumpliendo, lo que no deja ser una cosa realmente digna de resaltar de la mejor forma posible.

Aunque anhelo que este hecho de la firma sea por el bien de todos, mi posición de analista público no me permite dejar de reiterarme en hechos precisos que están sobre la mesa de la realidad conflictiva colombiana…. El primero de ellos es que la violencia surgida entre el estado y las FARC es solo el 17% de los hechos conflictivos que a diario se generan en el país, y es impreciso, semánticamente, decir que esa firma por si sola es la consolidación de la paz en el país. Además del ELN y las múltiples cabezas en que se han divido los antiguos paramilitares narcotraficantes, la delincuencia común produce en las calles de nuestras ciudades más muertos que la misma confrontación con la subversión en las zonas rurales del país.

Me preocupa igualmente un hecho que trasverzaliza toda la situación conflictiva colombiana y es la del narcotráfico. Lo que las FARC mueven por este concepto son miles de millones no de pesos sino de dólares, y la verdad no está claro que va a pasar con toda esa fortuna, que perfectamente serviría para resarcir a las múltiples víctimas de la violencia nacional. Pero también es necesario precisar, meridanamente, que los únicos que trafican en este país no son únicamente los guerrilleros y las nuevas versiones de las BACRIN, sino que en esta danza de los millones mal habidos hay muchos sectores de cuello blanco a los que un silencio más o menos encubridor les conviene mucho.

Pero el gran interrogante sobre un futuro realmente tranquilo de esta nación no está en el terreno de la guerrilla sino en el de las instituciones nacionales, y es el saber si a pesar de todo ese discurso mesiánico del gobierno nacional, esta si va a ser capaz de cubrir y cumplir todos los compromisos que un estado moderno debe atender para con sus asociados. El gobierno ha maximizado publicitariamente los acuerdos con la guerrilla en detrimento de una visión realista de sectores como el campesino,  el de los trabajadores rasos, los estudiantes y las familias de los segmentos populares, que no siempre viven el tal río de miel y lecho de que los medios nacionales hablan.

El camino hacia un hipotético cielo aquí en la tierra llega en momentos en que la económica mundial sufre una de las peores situaciones de los últimos años, y las previsiones de un nuevo gran colapso internacional no está ausento de los entendidos que realmente saben de economía. Atender todas las promesas que a unos y otros hace la administración nacional requiere de plata, y mucha, y uno no ve las arcas llenas por parte alguna. ¿Estamos girando solo cheques sin fondos para impresionar a la audiencia?  Cuidado, porque no todo se puede quedar en promesas de cumbiambera.

Desgraciadamente en política y economía seria las cosas no son tan fáciles como los profanos creen,  y si las grandes naciones desarrollas del mundo ven como la estantería se les cae de un día para otro, no es creíble que estos países en desarrollo y con grandes déficit fiscales puedan sacar, como del sombrero de un mago, millones y millones de dólares o pesos para cumplir las promesas que con mucha facilidad hace a tantos estamentos de la sociedad.  Repito, ojala los eventos prometedores de los últimos días sean tan fácil de concretar como en el papel queda escrito. Pero siendo pragmáticos hay que reconocer que lo que viene por delante es largo y culebrero…