Editorial

PODER, DINERO Y MUJERES….

Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-sierra-m6Desde que me conozco como inquieto lector de todos los sucesos que pasan en esta esfera terráquea que gira sin fin en el espacio, tres cosas he encontrado determinante en el comportamiento general de los seres humanos con ínfulas de “líderes sociales”. El amor por el poder, el dinero y las mujeres… Detrás de todo supuesto gran líder mundial, regional o nacional siempre hay un ególatra que en el fondo de su ser quiere que se le admire y se le rinda pleitesía, así disfrace ese narcicismo detrás de un discurso de reformador social, renovador religioso o dadivoso preocupado por los podres.

Desde que el mundo es mundo han existido mil y un problemas políticos y sociales a diario sobre el planeta y, desde que la sociedad se dio algunos visos elementales de organización, han surgido los ideólogos, de derecha, de centro, de izquierda, comunistas o fascista, que a la imagen de redentores de los oprimidos, han prometido transformar el universo o sus sociedades. ¿Qué ha pasado luego de tanto “desprendimiento altruista” de todos esos reformadores de pacotilla a lo largo de la historia? Dos guerras mundiales, muchos conflictos regionales, hambre, segregación, crimines, y todo en nombre de la ideología, de la religión o de la clase social.

¿Es mejor el mundo ahora después de tantos siglos de supuesto crecimiento económico y desarrollo tecnológico? ¡No, qué va! El interminable ejercito de migrantes de los más diversos sectores en conflicto y con miseria hacia naciones supuestamente poderosas que les podría dar una mejor oportunidad de vida es un signo de que en sus sociedades de origen, durante muchos años, todos esos reformadores y políticos de pacotilla lo único que han logrado es crear un infierno tan grande que hace prácticamente imposible vivir en ese entorno.

Por supuesto esos dictadores, grandes y pequeños, y esos líderes partidistas, grandes y pequeños, se han regodeado un buen número de meses ejerciendo despóticamente el poder, llenándose sus bolsillos y los de sus familias de miles de millones de dólares robados a sus respectivas sociedades y satisfaciéndose con las mujeres más hermosas del mundo que, pobrecitas, tienen una fatal debilidad por el dinero que no pueden controlar. El reciente caso de El Chapo con su hermosa amiga, o las historias locales de nuestros narcotraficantes no hacen sino dar visos de realidad científica a la tendencia, aunque sin olvidar que sin la espectacularidad de los mafiosos, gobernantes y líderes de todos los pelambres se dan su gusto con las bellas damas, así como muchos de los santos exponentes de las virtudes religiosas disfrutan de lo lindo con sus “sobrinos”.

Luego pretender que cualquier aspirantes a gobernante, de reino chico o grande, sea humilde y tolerante es como pedirle peras al olmo. Al poder se llega para poder, para joder, para mandar, para gritar, y si al frente del soberano hay alguna otra instancia que le quiera discutir su derecho a mangonear, pues entonces hay que pelear y hasta matar, como muchas veces se ha visto en la historia política y social del planeta. ¿O acaso es que las guerras, chicas o grandes, no se han hecho por la soberbia de quien o quienes luego de prometer que iban a reformar la sociedad, no se sintieron con las agallas para creer que nadie les podía llevar la contraria?

Claro,  hay historiadores y periodista que retocan… El destello deslumbrante del escenario no sería posible sin el trabajo efectivo de los embellecedores en el camerino. Porque en el fondo la verdad maquiavélica está no tanto en ser como en parecer. Y todo en nombre del pueblo o de Dios, que son dos pobres pendejos que realmente no pueden hacer nada en el drama de la existencia. O sí. Aparentar que hacen y justificar la miseria de los déspotas…