Editorial

SERPA, EL SEÑOR FEUDAL…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo-siHace rato me precio de tener una buena amistad personal con el hoy Senador de la Republica Horacio Serpa Uribe, pero también de haberme distanciado bastante de las practicas clientelistas y cerradas del que fuera por muchos años mi partido político, el liberal, que cayó, para desgracia de muchos, en las más retardatarias y godas practicas clientelistas que hoy, en plata blanca, le vuelven a propiciar unos desastrosos resultados electorales en Santander, y que generan hacia adelante muchos interrogantes sobre su real subsistencia como corriente importante de la política santandereana.

A mi amigo Serpa le gusta fungir como el arrogante señor feudal de las época del medioevo, que con látigo en meno le decía a sus sometidas gentes como era que debían vivir y pensar en su reino, y así, a rajatabla, vino a Santander a pretender imponerle a los votantes los nombres de sus más cercanos compinches, para que nosotros nos inclináramos por ellos, porque sencilla y llanamente a él le dio la regalada gana. Así, para la Asamblea de Santander se inventó una lista cerrada con un poco de “bacalaos” políticos, dignos de merecer la atención en el siglo pasado y antepasado pero no precisamente en este. Y luego de llenársele la boca con la tesis de que iba a sacar 8 o más diputados, las gentes de este departamento le hicieron un gran pistolón dejándolo solo con 2 elegidos a la duma departamental.

A las gentes de Floridablanca las quiso tratar de la peor forma, desconociendo el cierto fervor liberal que las acciones de la actual administración municipal han despertado entre sus gentes, y como quien manda en una recua de ganado, los  encasillo con una candidatura goda, pero los florideños que ya no están para que los traten a las patadas, le dijeron al arrogante señor, nada dictadorcito, aquí elegimos nosotros, y le propinaron una más de las estruendosas derrotas que debe anotar Horacio en su contra en los últimos tiempos. Lo de Bucaramanga, por supuesto, tiene otras connotaciones, porque si los votos depositados por los concejales de ésta ciudad hubieran sido iguales a los del candidato liberal a la alcaldía de Bucaramanga, Ibáñez habría sido en Alcalde de Bucaramanga de lejos.

Así que el codirector nacional de la colcha de retazos clientelistas que es el partido liberal, que no nos venga a hablar de la disciplina de partido o pendejadas por el estilo, porque nadie le va a creer esos cuentos chinos. Los concejales elegidos en nombre del partido liberal en Bucaramanga cada uno es dueño de su propio feudo podrido electoral, y ninguno de ellos cree en cualquier otro de sus supuestos colegas de puesto, porque todos ellos – como el Narciso de la fábula mística – solo creen en sí mismos. Como me dijera un ilustre amigo concejal en un charla privada hace un par de días, “primero yo, segundo yo, y lo que quede para mí…”

Lo de Didier Tavera es otro cuento. Didier gano porque fue muy buen candidato, es un señor que como dicen los expertos en temas públicos, tiene Angel, y le llega con mucha facilidad a sus oyentes e interlocutores. Ojala que por su bien y el de todos haga una muy buena gobernación de Santander, y no escuche con mucha frecuencia al octogenario codirector del liberalismo que solo tiene en mente imponernos dentro de 4 años a su hijo como gobernador. Ahora bien, si a lo anterior sumamos la copiosa votación independiente en Santander, la que eligió  a Rodolfo Hernández Alcalde de Bucaramanga, y la súper impresionante depositada por Leonidas Gómez, podemos concluir que los tiempos del feudalismo político, aquel de los caciques arrogantes que querían coger al pueblo a fuete, están mandados a recoger. No más ídolos con pies de barro presumiendo de una representación de nuestras gentes que realmente no ostentan.

Y es que si realmente hubiera decoro, todos esos seudo representantes de los partidos tradicionales con cargos directivos deberían renunciar, dando paso a una nueva generación política entre nosotros. Pero precisamente lo que no hay es eso, decoro…