Editorial

TODO ES UN SUEÑO…

Publicidad

Por Wilfredo Sierra Moreno.

Seguramente ninguna máxima del budismo es menos aceptada por la mayoría de los pragmáticos habitante de este planeta del siglo XXI como aquella de que a la larga en la existencia nada es real, que todo es un sueño, y que así como determinado por factores y condiciones las cosas se dan, de esa misma manera desaparecen de la existencia en el gran vacío del cosmos. ¡Pamplinas!, me gritó una vez un muy ilustre amigo cuando discutíamos sobre temas filosóficos, pero él, que como muy buen engreído potentado de estos tiempos modernos se creía eterno, pronto tuvo que ver –tristemente- que buena parte de su familia se fue desgranando lentamente en el término de un par de meses ante la evidencia de la muerte por factores de salud, sin que yo pudiera -¡ni más faltaba!- hacerle reproches sobre nuestras recientes discusiones filosóficas.

Pero no solo los seres humanos sino igualmente naciones e imperios que en una época se creyeron intocables en el tiempo y el espacio, se esfumaron de pronto en el indefinible vacío como un endeble castillo de naipes, y para recordar solo uno de los más emblemáticos de los últimos tiempos, está la poderosa y arrolladora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,  URSS, que amparada en la su engreída filosofía marxista, se creía el nuevo y gran imperio de este mundo, por los siglos de los siglos…  Oh ironías, no lo acabaron las armas de otros imperios mundiales en las muchas guerras que tuvo que resistir durante su existencia, pero si lo hizo un inteligentísimo y súper astuto Papa que venido de Polonia, con nadadito de perro faldero le fue minando las bases a la presuntuosa Unión  Soviética hasta dejar de ella solo cenizas… ¿Dónde está el gran estado de Marx y Lenin? Fue un proyecto coyuntural que duro su propio tiempo pero del que solo quedan recuerdos…

Todas estas reflexiones me surgen de las lecturas de este fin de semana sobre la triste condición que viven los Británicos a raíz de su impulsiva decisión de votar positivamente la salida de la Comunidad Económica Europea, que no solo está implicando que su economía y perspectivas inmediatas se vayan a pique –junto con la de las otras naciones de la UE- contrariamente a lo que pregonaban los propulsores del “Bretix”, que igualmente está amenazando con terminar con la mismísima Unión Europea gracias al oportunismos de corrientes de derecha de otros integran de la Unión que también pugnan alegremente por separarse de la Unión Europea, , sino que está poniendo en riesgo a la propia gran “Gran Bretaña”, asediada por acciones separatistas de ciudades  británicas que no quieren continuar el juego de los calenturientos e inestables políticos del centro de poder.

Este escenario hace solo un par de meses era definitivamente impensable. Y cualquiera que lo hubiera propuesto entonces no habría dejado de ser tildado – con “razón” – de loco.  Hoy todo por allá parece el preludio del gran día final de muchas cosas “estables” de ese lado del mundo, que indudablemente se llevara en sus consecuencias de caída económica al resto de naciones del planeta. La gran estabilidad y realidad económica de la poderosa Unión Europa estaría por convertiste en cosa del pasado, como en el final de una gran buen sueño, que al final era solo eso, un sueño.

Por lo que no estaría mal terminar estas político-budistas reflexiones se está día, con el Soliloquio de Segismundo de Calderón de la Barca:

Sueña el rey que es rey, y vive/con este engaño mandando,/disponiendo y gobernando;/y este aplauso, que recibe/prestado, en el viento escribe,/y en cenizas le convierte/la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Qué hay quien intente reinar,/viendo que ha de despertar/en el sueño de la muerte?/Sueña el rico en su riqueza,/que más cuidados le ofrece;/sueña el pobre que padece/su miseria y su pobreza;/sueña el que a medrar empieza,/sueña el que afana y pretende,/sueña el que agravia y ofende,/y en el mundo, en conclusión,/todos sueñan lo que son,/aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí/destas prisiones cargado,/y soñé que en otro estado/más lisonjero me vi./¿Qué es la vida? Un frenesí./¿Qué es la vida? Una ilusión,/una sombra, una ficción,/y el mayor bien es pequeño:/que toda la vida es sueño,/y los sueños, sueños son.