Editorial

UN SIMULACRO QUE NO SEA TAN SIMULADO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

img_20160507_161718Con un espíritu más bien formal, es decir burocrático en toda la extensión de la palabra, se está haciendo correr,  como quien no quiere la cosa, una invitación para que los municipios se inscriban en la participación de un simulacro nacional de respuestas a emergencias, invitación que vence mañana  14 de este octubre (es decir ya)  y al cual, si bien han respondido ciertos municipios, no lo han hecho todos con la responsabilidad que deberían tener los gobernantes de las diferentes regiones del país…

Yo espero que entre los primeros en participar en este evento estén los municipios del y aledaños al área metropolitana de Bucaramanga, teniendo en cuenta que, como se ha dicho mucha veces -y a veces se nos reprende por hacerlo- esta parte de la nación está cruzada por varias fallas geológicas  y un nido sísmico de gran intensidad como el de la Mesa de los Santos, que nos hace propicios no solo a los temblores diarios como a los que estamos acostumbrados, sino a un serio y mortal terremoto.

Por supuesto no es solo mi amigo el director de una cadena regional de noticias es el  que siempre me llama a regañarme cuando toco el tema, sino que son los grandes constructores de la ciudad de Bucaramanga y su área de influencia, Piedecuesta, Girón, Floridablanca, Lebrija, San Gil y Socorro, que se han ganado el gran huevo de oro con los miles de millones de pesos acumulados en unas construcciones desaforadas de  apartamentos y zonas habitables, que aun después de varios años de furor, no disminuye en intensidad, los que se molestan cuando hablamos de verdades que no quisieran oír.

Por supuesto en los Brochure para vender los elegantes apartamentos y edificios de la Nueva Barcelona, no le dicen con sinceridad a sus compradores que están invirtiendo su dinero y la suerte de los suyos sobre un terreno que, en un esquema de proyección computarizado frente a las fisuras de su subsuelo, fácilmente semeja la de una cascara de huevo, que buenamente puede enviar al suelo todo lo que este sobre él.

Pero bueno, ante lo hecho, pecho. Por lo menos deberíamos tener la suficiente entereza para masificar la invitación de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastre, y que en nuestra  área metropolitana y su área de influencia ya nombrada, el simulacro no sea, como ha pasado en otras ocasiones,  más que media hora de recreo de algunos empleados públicos que, con más actitud macondiana que cualquier otra cosa, creen que la prevención ante calamidades colectivas es un juego de tontos y no una herramienta seria, que en otras partes de mundo, ha servido para salvar muchas vidas en momentos de catástrofes naturales.

Y por lo que más quieran amigos míos, llamar las cosas por su nombre no es invocar desastres. La política del Avestruz, ese Tapen, Tapen, Tapen, no puede valer frente a evaluaciones científicas que hablan de altas posibilidades porcentuales de movimiento de tierra fuertísimos denominados terremotos, y la geología y sus ciencias similares no las invento el diablo para asustar a paisanos despistados. Así que lo mínimo que le podemos pedir a las grandes empresas de construcción que se ha llenado sus bolsillos de millones de pesos, es que inviertan por lo menos un par de millones para diseñar unos folletos didácticos para que no solo los señores del centro de la ciudad, Gobernación, Alcaldía, Palacio de Justicia, Cámara de Comercio y sus alrededores, tengan un momento de entrenamiento sobre lo que deberían hacer ante una calamidad colectiva, sino que también los del Café Madrid, El Kennedy, Regaderos, Morrorico, etc., etc., tengan una mínima preparación para enfrentar un desastre. A veces son feos, de malos modales y muy agresivos los de los estratos uno y dos, pero son humanos y para ellos también debemos gobernar. ¡Aunque a algunos les duela mucho!