Editorial

UNA JUVENTUD SIN FUTURO…

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

wilfredo sierra mTodas las conclusiones de los grandes analistas de las dificultades sociológicas de éste país concluyen en que si hay alguien que no tiene futuro entre nosotros es la juventud colombiana. Rodeada de más de mil formas de agresiones y limitaciones de todo orden, no solo un gran número de nuestra niñez y juventud se queda por fuera de las posibilidades de estudio y recreación ciertas, sino que un considerable porcentaje se tiene que levantar en medio de unos hogares disfuncionales que no ofrecen ni seguridad, ni formación cierta, ni estabilidad emocional para el futuro.

En ese contexto, todo lo que se diga en torno al desarrollo en germen de nuestra sociedad es carreta. Es el barniz que el discurso formal le pone a la posibilidad de vender seguridades generales hipotéticas, esas de las que por tanto tiempo se ha alimentado un establecimiento hipócrita que desarrolla grandes campañas publicitarias para hablar de una nación en la que correrían ríos de miel y leche que solo existen en las mentes calenturientas de una clase dirigente farsante que, de lo que si se afana, es en hacerse la loca con el alto índice de corrupción de campea en todos los niveles de la administración pública, y en propiciar por que los grandes pulpos económicos de la nación sean cada vez más y más ricos en detrimento de unas grandes mayorías que cada vez son más y más pobres…

La utilización de la juventud y aun más, de casi niños en todos los niveles de la delincuencia de este país, muestra hasta donde mientras desde el Ministerios de Educación y las Secretarias del ramo locales se vende el discurso hipócrita de una cobertura total de instrucción en Colombia, por el otro, esos mismos niños, desde las escuelas y el colegio, son usados por las cadenas pequeñas, medianas y grandes del tráfico de alucinógenos, para inducirlos al único camino que, desgraciadamente, pareciera que fuera el destino cierto de esta muchachada: la delincuencia.

Y si en lo de la educación formal los hechos no corresponden con el discurso y la publicidad  oficial, en el campo de la posibilidad de recreación y una utilización sana del tiempo libre de los muchachos las cosas son peores, porque aquí la construcción de campos deportivos y escuelas de las diferentes disciplinas recreativas escasean. Entre otra cosa porque las entidades encargadas del tema deportivo en el país, son entregados en su dirección a fichas políticas de los respectivos jefes nominadores de cargo, y la mayoría de ellos son solo señoritos prepotentes, arrogantes y carente de una visión de conjunto del tema recreativo, que únicamente llegan a amarran contratos en los que las destinación financiera para implementos y áreas físicas de deporte se quedan en el bolsillo de quienes consiguen  los cargos públicos con una sola mentalidad: hay que aprovechar el cuarto de hora resolver el problema financiero personal de por vida.

Desafortunadamente en las jefaturas de las diferentes instancias del estado persiste una concepción guerrerista frente al hecho de la delincuencia juvenil, y es echar bala a granel –matarlos- o embutirlos como sea en las cárceles y centros de reclusión de menores que son verdaderos antros de especialización en el crimen y las aberraciones sexuales. ¡Bonita solución! Aquí las estrategias de los cabezas de chorlito que manejan las instancias judiciales y de manejo de la criminalidad juvenil no les dan para pensar dos palmos delante de la nariz. Y no pueden entender que lo propiciado para los muchachos con lo que hasta ahora han hechos en esta materia es… futuro cero. ¡Qué desgracia!