Editorial

¿Y EN COLOMBIA SI HAY GOBIERNO?

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Por Wilfredo Sierra Moreno.

Cuando uno escucha al Presidente Santos afirmando con gran propiedad que va a conducir a esta nación luego de la firma de paz a unos niveles de prosperidad y tranquilidad que jamás hemos visto, uno se pregunta, viendo ciertos hechos de la vida nacional, si tal cosa se puede dar, dadas las dimensiones del desgobierno que se siente en el país.

Veamos algunos hechos: los camioneros bajo de dirección de un filibustero como el señor Pedro Aguilar pone a toda la nación en jaque. Y gracias a la acción intrépida de un solo individuo, nosotros que creíamos que a nunca nos pasaría lo que han vivido los últimos años nuestros vecinos Venezolanos, hoy vemos que las plazas y supermercado están desprovistos de alimentos y los que hay se han encarecido el 200%, en un escenario macabro que hace recordar  el cuanto estúpido de “los últimos días” de los fanáticos religiosos….

Una cosa es que se tenga espíritu de tolerancia y dialogo y muy otra que bajo esa excusa al país lo vuelvan un polvorero de la peor presentación, en donde los camioneros no solo trancan toda la movilidad nacional, queman camiones y agreden a quienes quieren trabajar, sino que además amenazan con sitiar a Bogotá y dejarla incomunicada con el resto del país. ¿Y la autoridad del estado? ¿Y la capacidad de reacción de la policía y el ejército nacional? Lo que no puede ser aquí ni en ninguna otra parte es que un perico de los palotes a la cabeza de un poco de camioneros incultos y bárbaros se puedan parrandear a la nación y nadie pueda controlarlos…

Pero además, para aumentar nuestras sorpresas en una nación macondiana en la que uno ya no esperaría que nada lo asombrara, hemos sabido que, como en las peores épocas de Don Pablo Escobar y su mítica prisión de La Catedral, durante muchos años en las diferentes cárceles de la nación se han hecho ejecuciones sumarias, con macabros descuartizamientos y todo, y nadie supo ni se dio cuenta de nada en todo este tiempo. ¡Por los mismos dioses del Olimpo! ¿En qué clase de sociedad vivimos?

La posibilidad de una paz y prosperidad verdadera está dada en que un Estado le pueda garantizar a todos y cada uno de sus asociados que sus derechos van a ser rigurosamente respetados, sin que ese Estado se mueva una línea de la acción de hacer cumplir la Constitución y la Ley al pie de la letra. Pero entre nosotros eso es retórica. Letra muerta. Cuentos hechizos para descrestar calentanos. Aquí los supuestos derechos ciudadanos le son violados todos los días y a todas horas a nuestros paisanos en cualquier rincón de la nación, sin que exista ninguna posibilidad de que estos encuentren respaldo cierto en las Leyes, el gobierno y sus representantes.

En las últimas horas el Presidente Santos prometió mano dura contra los camioneros incendiaros, pero el problema es que la gran mayoría de los colombianos no le creemos mucho a nuestro Presidente.  Si los discursos muy airados y las declaraciones de buena intención de los gobiernos se hubieran cumplido alguna vez en los últimos años de la historia institucional nacional, otro gallo nos cantaría. Pero aquí todo se queda en bla, bla, bla, como cuando hace 25 años nos dijeron que con la Reforma Constitucional de entonces entraríamos en la corriente de los ríos de miel y leche. Chicuca.

Ah sí, algo cambio. La imperfecta democracia de entonces dio paso a las monarquías politiqueras de ahora, gracias a la cual muchos de los miembros de la otrora Asamblea Nacional Constituyente, tienen garantizado que su mujer, hijos, nietos y bisnietos, sean en un futuro – ¡y por siempre! – los ordeñadores del presupuesto nacional que se nutre de los impuestos que nosotros, los pobres pendejos, pagamos. Por eso hay muchos que como el tal Pedro Aguilar saben que aquí nunca pasa nada, y se limpian el sudor de sus puercas frentes con la Constitución Nacional, las Leyes y la autoridad. Pero tranquilos que luego de firmada la paz –por la que votare afirmativamente para que mis amigos no me excomulguen – estaremos de nuevo “bienvenidos al futuro”…. ¿Y eso no fue lo que nos dijeron hacer 25 años?